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sábado, 29 de junio de 2024

Resumen de la segunda quincena de junio de 2024

La segunda quincena de junio hemos tenido en el Matilda Briggs música y vídeos, serie negra y terror, bolsilibros, metaliteratura y autobombo. Primo Levi, Italo Calvino, Andrew Klavan, Chris Offutt, Silver Kane, William J. Caunitz, Laird Koenig son algunos de los autores que han pasado por aquí para dejarnos con la boca abierta, con regustos amargos o dulces: acción contra introspección, ficción por encima de todo.

Echen un vistazo:

martes, 18 de junio de 2024

Música: La vida privada de Card Nichols (h. 2012), por Pedro Martínez Muñoz

 

Ilustración de cubierta de Pedro Tornero, 2009.


Con el músico Pedro Martínez Muñoz mantuve una grata relación espitolar-virtual entre 2010 y 2012, aproximadamente. No lo puedo precisar, porque esa comunicación se realizaba a través de la red social Facebook, y Pedro desactivó su cuenta en algún momento, sospecho que por algún problema de salud. Pedro era un sherlockiano bastante activo, un enamorado de Sherlock Holmes que, si no recuerdo mal, trabó también amistad con Miguel Ojeda, presidente que fue del Círculo Holmes de Barcelona.

 


A Pedro le perdí la pista hace ya muchos años, pero una somera investigación a través de Internet me indica que, en los últimos años, ha adoptado el nombre de guerra de Maxi Areñes (Areñes es la localidad donde, creo, reside), fundó el grupo de folk Fontoria, y escribió y publicó un libro de cuentos en astur (o asturianu), Cuentinos de Areñes (2018). Encuentro noticias en diversos periódicos, en Onda Cero y en otros medios sobre Maxi, cosa que me da mucha alegría, y alabo su salida casi completa de las redes para dedicarse a sus pasiones. Me alegro de que siga dando batalla.

 

Maxi Areñes (Pedro Martínez Muñoz), en una instantánea de 2024, si no me equivoco.

 
El caso es que, antes de su conversión en Maxi Areñes, Pedro ya hacía música por placer, y tuvo a bien componer un tema que me puso los pelos de punta. Se titula "La vida privada de Card Nichols", y según me dijo Pedro, se lo había inspirado la lectura de mi novela corta Card Nichols investiga... el misterio de la Armadura Pródiga (2009). Esta novela, tras su primera edición a cargo de QVE (editorial albaceteña que entonces dirigía mi amigo Miguel Ángel Aguilar) se convirtió en mi primera obra larga remunerada. La escribí exactamente igual que hacían los autores de los bolsilibros: a toda velocidad, en cosa de una semana, pues tenía que estar a la venta el 23 de abril de aquel año. De hecho, esta novelita apareció con dos portadas distintas: una realizada por el pintor Pedro Tornero, y otra que preparamos Miguel Ángel y yo, apuntando a un diseño de colección para futuras publicaciones.

 

La cubierta completa de la novela corta (2009).


Años más tarde, la incluí en el volumen Archetypal Magazine, junto con otro relato de Nichols, "El misterio del pez parlante", con el encuentro entre el detective neoyorquino y el Pez Nicolás, y la presencia de la intrigante villana Selena Van der Lyer, fumadora de los famosos cigarrillos L'Aroca, según el dibujante y detective Luis Miguez... pero esta es otra historia para otro momento.

A Card Nichols se le ha avistado en algunas otras obras, como Necronomicón Z, y José Luis González Martín ha recogido, de momento, otros dos casos de Nichols, que él denomina "apócrifos", pero eso no lo tengo yo muy claro...

Pero volvamos con Maxi Areñes.

Yo daba por perdido el tema sobre Card Nichols que compuso Pedro Martínez Muñoz, pero no: resulta que se puede escuchar online, en una página llamada SoundCloud, en la que Pedro, en su "época pre-Areñes", subió un buen puñado de composiciones propias.

Y aquí mismo incrustamos el tema de "La vida privada de Card Nichols", para curiosos, navegantes y paseantes:

 


Además, Pedro Martínez compuso un tema dedicado a Sherlock Holmes, "221b Baker Street", que aquí les dejo para su uso y disfrute.

Y mis mejores recuerdos y deseos para Maxi Areñes.

 


Publicidad del tabaco L'Aroca, por cortesía de Luis Miguez.

 
***
Una cosa más: no es imposible, ni siquiera improbable, que la vida de Card Nichols vuelva a ser pública. Muchos amigos, como Javier Jiménez Barco, me han insistido en ello; y como ya he dicho, José Luis González Martín ha optado por una forma de presión menos sutil: añadir casos a la biografía de ese pobre detective privado neoyorquino. Incluso recuerdo un extenso artículo de mitología creativa, en tres partes (1ª, 2ª y 3ª), firmado por José R. Vidal, acerca de la familia Carter y sus vínculos con la llave de plata, en el que insinuaba que Nichols era un pseudónimo de Nick Carter (o al revés, no estoy seguro).

Sea como fuere, queda mucho por aclarar en la vida privada y pública de Card Nichols. Así que, los aficionados, no desesperen: quizá, alguna vez, en algún momento...

A. L. A., 14 de junio de 2024

sábado, 23 de septiembre de 2023

Mi última novela (Punto Rojo nº618), de Curtis Garland


10 de septiembre de 2023

Duncan Roberts, fallecido en 1973, fue un autor norteamericano de novelas de suspense, policial y crimen sangriento. No se tenía en gran estima, aunque se consideraba un honrado mercenario de la palabra, como sucedía con sus colegas Rory Casper y Shylo Harding, por citar a algunos nombres conocidos. Mientras estaba concluyendo su penúltima novela, Concierto para el asesino, ya durante la fase de corrección, tuvo lugar una serie de acontecimientos en Santa Bárbara, donde residía, y que él mismo recogió en la que sería su obra postrera y testamento literario. La escribió a contrarreloj y quedó, de alguna manera truncada (ocupa apenas 80 páginas). El título de este trabajo autobiográfico era Mi última novela, y esto es lo que Curtis Garland recoge en el nº618 de la colección Punto Rojo de Bruguera (febrero de 1974): el trabajo póstumo de Roberts, y unas cuantas páginas más, esenciales para comprender cómo y por qué un simple escritor se vio envuelto en una sucesión de horripilantes asesinatos de bellas mujeres (solteras, viudas o divorciadas), y cómo aquello le condujo a una muerte prematura, de la que Roberts tuvo constancia desde horas antes de que el fallecimiento tuviese lugar.

Mi última novela es uno de esos artificios literarios, no demasiado usuales en el mundo del bolsilibro (aunque ejemplos hay para el que sepa buscar), y que servidor considera le daban la vida a Juan Gallardo Muñoz: pequeños retos, audaces desafíos formales y de estilo en donde el argumento esencial de la historia de misterio era un tópico de importancia secundaria frente a la pirueta narrativa.

En realidad, estamos ante una variante del asunto de "manuscrito encontrado" que resultaba tan caro a Curtis, como demuestran títulos de la categoría de El manuscrito del Destripador o El fantasma de Baker Street, por citar dos de los más célebres. Mi última novela (que estaba muy, muy lejos de ser la última novela de Curtis Garland) se lee con sumo agrado e interés, e incluye interesantes reflexiones sobre el oficio de escritor:

"Escribir novelas policíacas no es como hacer literatura de la que luego, buena o mala, sube a la lista de los best-sellers. A veces se escribe mejor. Pero una novela-río, pretenciosa y cargada de afectismos, siempre resulta diferente. Al menos, para el público. Y uno vive del público".

"Yo sólo escribía género de intriga, de misterio. Para vivir de ello decentemente no basta con hacer una al año, sino una al mes. Y a veces, ni aun eso".

Al margen, debemos añadir que las historias de "víctima que cuenta su muerte" también son un tópico de la literatura curtisiana: tenemos títulos tan tempranos como Yo fui asesinado (1954), y otros muchos en las más diversas colecciones y géneros, como Yo, el cadáver (1968), Yo fui ahorcado (1970), Después de morir (1971), Después de mi asesinato (1972), ¿Y después de morir...? (1983), o la fantástica y sobrenatural Pacto... ¡después de morir! (1976), que reeditamos en el volumen DOCTORES DE LO OCULTO. La gracia, en las policíacas, es adivinar cuál es el truco, y en muchas ocasiones nos encontramos artilugios como el de Mi última novela.

No deja de ser interesante que la obra que Duncan Roberts acababa de terminar fuera Concierto para el asesino, que bien podría ser cualquiera de los muchos títulos que Juan Gallardo escribió con el leit motif de "crimen y música", y del que hablábamos en nuestra reseña de Melodía asesina.

A todo esto, la ilustración de portada de Miguel García es magnífica.

viernes, 22 de septiembre de 2023

Melodía asesina (Serie Policíaca Top Secret nº16), de Curtis Garland.

 


1 de abril de 2023
 
Esta es una de las muchas novelitas que Juan Gallardo Muñoz dedicó a la música, un tema que se merece un estudio apropiado. Escribió Matando con música (1957), Blues para el muerto (1961), Blues en negro (1964), Jazz caliente (1967), Melodía para el crime" (1968), Crimen en Blues (1969), Microsurco para la muerte (1971), Melodía para el terror (1980), La canción del asesino (1981), Canción de muerte (1987)... y un montón más, que tampoco es cuestión de abrumar.
Respecto a nuestra novela, es una lástima que al final de este desfile de topicazos ochenteros (la obra es de abril de 1985), con un héroe de infinito recursos, a lo Doc Savage, que mete en cintura a las féminas malvadas a base de hostias (es que esas damas son realmente malvadas, y el protagonista no es precisamente un caballero), se le olvide a Curtis algún detallito y recurra a un deus ex machina, tan habitual en los bolsilibros. Lo cual me ha recordado al frustrante y frustrado desenlace de El negro libro del horror, novela de terror del mismo autor que, siempre lo he pensado, merecería diez o doce páginas más. (De hecho, yo diría que esa novela tenía más páginas, y se la cargaron en la imprenta por una cuestión de espacio; el final parece escrito por cualquiera menos por Curtis. Ojalá y en alguna parte se conservara el mecanoscrito original...).
Por lo demás, Melodía asesina es divertidísima. Molan las menciones a Kiss, Iron Maiden, Michael Jackson (y su “Thriller”), Steve Wonder, Kim Karnes… Curtis estaba al día, eso queda claro.

 

Para consultar opiniones sobre otros bolsilibros, puede visitar mi blog NOVELAS DE A DURO, con más de un centenar de micro reseñas.