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sábado, 18 de mayo de 2024

Resumen de la primera quincena de mayo de 2024

Estas han sido las últimas dos semanas (y pico) en el Matilda Briggs. Poco a poco, vamos recuperando fuelle, y hasta nos permitimos el lujo de alguna que otra sátira malintencionada. En cualquier caso, aquí lo que hay, y sigue habiendo, es literatura. De terror, de ciencia ficción, de fantasía, de aventura y de cualquier otro tipo (¡hasta literatura pornográfica!).

Cualquiera diría que por aquí nos hemos olvidado de Sherlock Holmes y de Gran Súper Terror, que son las entradas más visitadas de esta bitácora. Pero no es así. Tenemos en nuestros mementos al Maestro de Baker Street y la mítica colección de Martínez Roca.

Pero hay otros mundos, ahí afuera...

 

 

Jueves, 2 de mayo

Hermana Muerte (2015), de William Gay


 

Viernes, 3 de mayo

Amor y muerte en la tercera fase, por Adam Surray (diciembre de 1979)

 

Sábado, 4 de mayo

Ronda de verdugos (Punto Rojo nº525), de Peter Debry


 Lunes, 6 de mayo

Con las mujeres no hay manera (1950), de Vernon Sullivan

 

Jueves, 9 de mayo

José León Cano Ramírez, decano albaceteño del terror


Viernes, 10 de mayo

El hombre de la caja carmesí, de Harry Stephen Keeler (1940)

 

Sábado, 11 de mayo

Noticias de ayer: James Oliver Curwood, por A. G. - Manhattan Transfer, por J. Robles Pazos (1927)

 

Lunes, 13 de mayo

Prohibido leer


 Martes, 14 de mayo

Thaddeus Mobley: un olvidado de la ciencia ficción (2017)


 Miércoles, 15 de mayo

Noticias de ayer: Haggard contra Benoit (marzo de 1920)

 

Jueves, 16 de mayo

Abierta la suscripción de ULTHAR nº20 (junio de 2023)

 


Viernes, 17 de mayo

Noticias de ayer: Sindbad el marino (1914)

 


RESÚMENES ANTERIORES

 

viernes, 10 de mayo de 2024

El hombre de la caja carmesí, de Harry Stephen Keeler (1940)

 


(De Facebook)

9 de mayo de 2013

Lecturas recientes: El hombre de la caja carmesí, de Harry Stephen Keeler. (The Man with the Crimson Box, 1940).
 
Cuando Neil Gaiman decía que Keeler era aficionado a sacar personajes que acarrean de acá para allá una calavera, no lo decía en broma. El hombre de la caja carmesí es una de esas historias de "skull in a box" que, como me comentó mi amigo y keeleriano Javier Vidal, "te enseña que si alguna vez te encuentras un cráneo, tienes que grabar tus iniciales en él".
Con respecto a la (enrevesadísima) trama, diré que sólo he salido de dudas y he conocido la verdad (¿?) en la puñetera última página.
Los personajes de esta obra (algunos) vuelven a aparecer, según promete la nota al pie de esa última página que os decía, en El hombre de las gafas de madera, y al parecer, también en La muchacha del maletín azul (que sale entre las páginas de esta novela, aquí y allá).
Keeler era un puto genio, la verdad.
 
Comentario de Javier Vidal:
En algunas de sus novelas como El cráneo del clown bailarín o El hombre de los tímpanos mágicos descubres la clave de la novela no ya en la última página sino en el último párrafo o la última línea. Un genio, desde luego.
 

miércoles, 6 de diciembre de 2023

Dashiell Hammett: un texto inédito en castellano (2005). BONUS: "Cuidados intensivos", de Alberto López Aroca

 

Portada de Ínsula nº16, 2 de mayo de 2005.

Los siguientes textos aparecieron por primera vez en el nº16 de Ínsula (suplemento cultural del diario El Pueblo de Albacete), el 2 de mayo de 2005. Luego tuvieron nueva vida en la versión perdida de la presente bitácora, y también en mi propia (y extinta) página web de la primera década de los 2000.

Aparecieron todos en la misma página, que hemos recortado y ajustado para ofrecerla tal cual se publicó, con sus errores incluidos. El primer texto es un micro relato de Dashiell Hammett, que traduje yo mismo; el segundo es un cuento brevísimo, "Cuidados intensivos", que escribí a partir de una ilustración de mi gran amigo José Luis Serzo, supongo que hacia 2003 o 2004. El dibujo representaba a un anciano en una cama de hospital, creo recordar que intubado; con toda seguridad conservo la copia de la obrita de Serzo en alguna parte, pero soy incapaz de encontrarla. El relato se publicó en este número de Ínsula, y sólo ahí. Se suponía que iba a ser una serie de textos que acompañarían a otras ilustraciones de Serzo; me parece que hice otro, titulado "El espía", pero nunca ha visto la luz y yo, personalmente, no recuerdo ni de qué iba, ni cómo era el dibujo que lo inspiró.

Cualquier día de estos lo encontraré y lo publicaré por aquí.

***

 






 


martes, 12 de septiembre de 2023

Noticias de ayer. Lo que podría ser el comienzo de una novela de misterio detectivesco

 

 

Extraído de El Constitucional Español (Madrid), 25 de septiembre de 1880

 En Facebook, a raíz de esta noticia, hemos mantenido la siguiente conversación. La referencia a Harry Stephen Keeler DA EN EL CLAVO de lleno.

 

Armando Boix Milián: Faltaba por llegar La Sombra. De haber existido ya, le habría impedido saltar y le habría ofrecido un puesto como su agente.

Reginaldo Caviar: Es incluso un poco Harry Stephen Keeler.

Alberto López Aroca: Reginaldo Caviar Es exactamente lo que pensé cuando leí la noticia. Todos esos detallitos son muy Keeler. Incluso lo de pegarte un tiro mientras saltas por las cataratas... para que no quede duda de que estás muerto.
Es como un misterio de Keeler en el que, al final, G. W. Knapp (¡qué pedazo de nombre!) en realidad está vivo y todo ha sido un truco circense de magia, escapismo y yo qué sé qué...
 
Jose Vicente Serrano: Reginaldo Caviar y ese bazar seguro que está lleno de orientales... 
 
Reginaldo Caviar: Alberto López Aroca Es que hasta ese Knapp responde a la obsesión keeleriana por la comunidad de emigrantes alemanes del medio oeste que se manifiesta en varias de sus novelas.
 
Reginaldo Caviar: Estoy por mandarlo, con tu permiso, al Keeler News.
 
Alberto López Aroca: Reginaldo Caviar Por supuestísimo. Y le das un abrazo de mi parte al Señor Presidente, que hace años que no nos vemos.

lunes, 9 de enero de 2017

Keeler News nº85 (febrero de 2016)

(10 de febrero de 2016)

No es la primera vez que aparezco en la portada de alguna publicación, pero sí es mi primera vez en la portada de una publicación que para mí es VERDADERAMENTE IMPORTANTE: se trata del número 85 de Keeler News, magazine no sólo virtual -pues tiene su edición en papel-, fundado en 1997 y realizado por el gran Richard Polt -presidente de la Harry Stephen Keeler Society- desde Cincinatti (Ohio).
Si usted no sabe quién es Harry Stephen Keeler... bien, pues ponga su nombre en Google. O busque en el trastero un ejemplar de Noches de Sing Sing, Las gafas del señor Cagliostro o El misterioso señor Yo.
Un honor y un placer.
Lo podéis ver online o descargar en este enlace: KEELER NEWS 85.



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COMPRE OBRAS DE ALBERTO LÓPEZ AROCA

http://albertolopezaroca.blogspot.com.es/

jueves, 29 de diciembre de 2016

"The Hands of the Blind Hunter" en Keeler News nº82 (octubre de 2013)


 

Sherlock Holmes y Harry Stephen Keeler en Keeler News nº82 (por Alberto López Aroca, trad. de Richard Polt).


Se puede descargar o leer online aquí: KEELER NEWS 82


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lunes, 6 de octubre de 2014

R.A. Lafferty: El hombre que hizo al Creador

(Publicado originalmente en el anterior emplazamiento del blog Cuaderno de bitácora del Matilda Briggs, el 2 de agosto de 2011).

¡Qué agradable es, en ocasiones, no visitar la inexacta y equívoca Wikipedia -a veces tan sesgada como el Diccionario Biográfico de la Real Academia de la Historia- para comprobar datos, fechas y detalles! Al menos, no necesito echar un vistazo a la biografía virtual del señor Raphael Aloysius Lafferty para saber que es uno de los grandes maestros de la literatura contemporánea, y más concretamente, de la literatura asociada al campo de la ciencia ficción.

Creo que la primera vez que me encontré con esa curiosa firma (R.A. Lafferty) fue en el volumen tres de la selección Fantasía, de Bruguera, que era una antología de relatos variopintos aparecidos originalmente en la norteamericana The Magazine of Fantasy and Science Fiction. Por entonces yo debía tener siete u ocho años, y la portada de ese libro ejerció -y sigue ejerciendo- una extraña fascinación sobre mí: Se trata del óleo de 1972 "Triangular Bicicleta", obra de Joan Ponç, un artista del que no he tenido más noticias salvo por la reproducción de sus cuadros en los tres volúmenes bruguerianos de Fantasía.

Fantasía 3 (al igual que los otros dos libritos) pertenecían a mi hermano Daniel: El primero ostentaba en la cubierta a un búho que sólo puedo definir como psicotrónicamente retro ("Mussol", también de Joan Ponç), y el segundo representaba una extraña superposición de caracoles del mismo estilo ("Triangular Cargol", del mismo autor), en una suerte de preñez dentro de una preñez de moluscos. Menciono aquí estas obras porque me fascinan, y seguro que antes o después, alguien me iluminará al respecto del artista responsable y el resto de sus trabajos -seguro que si Juan Perucho viviera, él mismo podría hacerlo-. Para eso está la Red de Redes: para preguntar y obtener respuestas.
La inquietante (siniestra) figura enmascarada que pasea en bicicleta bajo la protección de un paraguas y el rayo que desciende, siempre estarán asociadas, en mi memoria, al señor Lafferty. (De niño, en los días de lluvia, intentaba intuir cuál sería el destino de este personaje misterioso, vestido con frac, su larga barba de chivo... y cuáles serían sus verdaderas intenciones).

Hace ya algunos años que no releo "Las tres sombras del lobo", un cuento relativamente largo que he revisitado una y otra vez, y que considero, quizá por motivos puramente personales, una de las mejores historias de hombres lobo que jamás he leído. No lo he visto rescatado en alguna otra antología, ni en los (escasos) volúmenes compilatorios laffertianos que existen en nuestro país. Pero el señor Lafferty realizó con ese relato un ejercicio ejemplar de pseudo-pastiche, en el sentido de que tomó una estructura sobada y requetesobada -el clásico episodio de Scooby Doo, por ejemplo-, y lo convirtió en un ambiguo vaivén entre lo natural y lo sobrenatural donde el lector no es capaz de posicionarse con claridad... o al menos, con comodidad. Si alguien espera ver cómo un Larry Talbot cualquiera muerde o es mordido por enésima vez, le anticipo que los tiros no van por ahí.

El señor Lafferty empezó a escribir en 1960 y a la edad de sesenta años, nada menos. Y creo que rompió moldes. Lafferty, nacido en Iowa, era especialista en ingeniería electrónica, y como autor, yo diría que era un excelente humorista de la vertiente más negra. Formalmente era, en ocasiones, un fabulador que recordaba remotamente al Stanislaw Lem de Ciberíada (por poner un ejemplo). Pero su indefinible estilo no entendía de limitaciones, de técnicas ortodoxas, o de temas tabú. (Otra vez, quizá, como Lem).


Como suele suceder con los genuinos humoristas, Lafferty tenía uno de sus pies puesto en el campo de la literatura de horror: Estoy seguro de que ningún avispado antólogo de títulos del tipo "Los mejores cuentos de miedo" ha caído en la cuenta de que la obra de R.A. Lafferty encaja perfectamente en el perfil de otros célebres relatistas del género: Historias como "Resoplón" o "Los seis dedos del tiempo" son originales y terroríficas. Y cuando el sentido del humor desemboca en que la esposa del señor Homer es una araña gigante que lo va a devorar, las risas enlatadas de la comedia prefabricada por Lafferty se convierten en escalofríos (ver ese chiste gestaltista titulado "El agujero de la esquina").

Los relatos citados se compilaron originalmente en el año 1970, en el volumen titulado Nine Hundred Grandmothers. En España, la colección Nebulae (de Edhasa) dividió el tomo en dos cómodos libritos (completamente desencuadernados ya), titulados respectivamente Novecientas abuelas y Los seis dedos del tiempo (ambos de 1980).
Por decirlo de un modo sutil, estos dos volúmenes son sencillamente imprescindibles. Recogen relatos publicados durante los años 60 en revistas norteamericanas como If, Worlds of Tomorrow, Galaxy, Future, o la ya citada Fantasy & Science Fiction. También recogen las colaboraciones de Lafferty en las antologías Orbit, y su aportación a la celebérrima y celebradísima Visiones Peligrosas de Harlan Ellison.

Al contrario de lo que sucede con otros autores, resulta muy difícil "pillarle el truco" al señor Lafferty. Sus relatos pueden partir de ideas notoriamente peregrinas o de conceptos definitivamente sublimes: ¿Quiénes son realmente los gitanos?, se pregunta en "La tierra de los grandes caballos"; o bien ¿cuán vulgar puede llegar a ser la inmortalidad?, y nos responde en "Uno cada vez".

Al igual que ilustres predecesores como Jules Verne o Arthur Conan Doyle, Lafferty creó a través del entramado de sus relatos y novelas un universo propio e interconectado, donde los personajes recurrentes volvían una y otra vez para cometer las mayores atrocidades científicas imaginables, revolucionar el universo entero, o sencillamente, cambiar la historia del pasado, del presente y del futuro. Muchos de ellos son científicos y mentes brillantes como la de Diógenes Pontifex, Arpad Arkabaranan, Velifok Vonk y Willy McGilly. Quizás los mayores de ellos sean los que rodean a la mayor de las creaciones del señor Lafferty, pues es el hombre que hizo al Creador: Epíktistes, la máquina ktisteca que todo lo puede... la máquina que puede tomarle el pelo a todo el mundo.

De hecho, Lafferty, publicó la primera autobiografía de una inteligencia artificial en su magistral (pero no obstante complejísima) novela Llegada a Esterwine... Pero como no me quedan palabras, le cedo el testigo al lector para que recorra librerías de viejo y mercadillos en busca de Salomas del espacio, La tercera oportunidad, o cualquier volumen maltrecho donde se pueda entrever el apellido Lafferty.

Es mi recomendación, y en cierto modo, un regalo.

***

Comentarios originales:


Juan dijo

Lafferty es uno de esos autores, como HS Keeler, que parece que solo conocemos cuatro frikis, y que cuando los borgianos descubran se liarán a hostias por conseguir sus libros. Grande entre los grandes. Coincido en que Novecientas abuelas y Los seis dedos del tiempo son tan necesarios como el comer, la mahou y el wifi.

sherlockholmes

sherlockholmes dijo

O más, Juan.
(Oye, ¿tú no estás de vacaciones, pollo?)

Marcelo

Marcelo dijo

Lafferty no está ni el mercado de San Antonio. Coincido con Juan en que llegará el día del descubrimento. Pero no cites la Mahou, que me quedan minutos para beberme una...

rouletabille

rouletabille dijo

Cuando leí a Lafferty por primera vez me quedé impresionado. Sigue siendo uno de mis autores preferiodos y Epíktistes uno de los engendros mecánicos que deberían estar como las obras de este genial autor, en la memoria colectiva. Seguro que algún día se hablará de Lafferty como uno de los más grandes de la ciencia ficción. Ese toque de humor, muchas veces genial y también de tintes escabrosos es sólo uno de los pocos argumentos para leer sus relatos fantásticos de un tirón y pasarlo en grande (que bien lo he pasado releyéndolo una y otra vez, sobre todo historias como Resoplón o ¿Cómo se llama esa ciudad? Muy acertada su recomendacion monsieur.

rouletabille

rouletabille dijo

Cuando leí a Lafferty por primera vez me quedé impresionado. Sigue siendo uno de mis autores preferiodos y Epíktistes uno de los engendros mecánicos que deberían estar como las obras de este genial autor, en la memoria colectiva. Seguro que algún día se hablará de Lafferty como uno de los más grandes de la ciencia ficción. Ese toque de humor, muchas veces genial y también de tintes escabrosos es sólo uno de los pocos argumentos para leer sus relatos fantásticos de un tirón y pasarlo en grande (que bien lo he pasado releyéndolo una y otra vez, sobre todo historias como Resoplón o ¿Cómo se llama esa ciudad? Muy acertada su recomendacion monsieur.

Vivaldo Moore

Vivaldo Moore dijo

Buena idea esa de asociar a Lafferty con Lem. Generalmente, cuando tengo que hablar de él recurro a Robert Sheckley y a Fredric Brown, pero es cierto que el padre de Ijon Tichy podría perfectamente completar el cuarteto.

Alberto

Alberto dijo

Comparto, Mr Moore. Tiene usted toda la razón.