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martes, 18 de noviembre de 2025

"Los demonios del techo del mundo", en librerías


Quien más, quien menos, sabe que me puede pedir directamente a mí LOS DEMONIOS DEL TECHO DEL MUNDO escribiendo a fabulasext@hotmail.com. No obstante, hay librerías donde disponen de ejemplares donde lo podéis adquirir físicamente. A continuación va una muestra:

  

Albacete

 


Legend, en calle Ríos Rosas 40, Albacete. Tlf. 967 22 05 29

 

Madrid


 

Estudio en Escarlata, en calle Andrés Mellado 52, 28015-Madrid. Tel. 91 052 24 17 info@estudioenescarlata.com

 


 

Opar, en calle Alcalá 94, 28009 - Madrid. Tel. 915 75 45 20

 


 

La Boutique de Zothique, en calle Canillas 81, local. Horario: L - V, 11-14/17-20. 28002 - Madrid.

 

Barcelona

 


Gigamesh, en Carrer de Bailèn, 8, L'Eixample, 08010 Barcelona. Tlf. 932 46 63 59

 

Málaga


 

En Portada Cómics, en calle Nosquera 6-10 29008 Málaga. Teléfono 952603250 - admin@enportadacomics.com

 

Online


 

Cyberdark. Atención al cliente y pedidos por teléfono: 913771344. lunes-jueves de 9 a 14 y de 15:30 a 18 / viernes de 9 a 13

 


 

Hemo Lúdica. Río Aguas Vivas, Casa 52 - 50430 María de Huerva, Zaragoza. comercial@hemoludica.com 623262652

 

Si no encuentras LOS DEMONIOS DEL TECHO DEL MUNDO en tu establecimiento de confianza, no tienes más que encargárselo al librero.

miércoles, 29 de octubre de 2025

Presentación de LOS DEMONIOS DEL TECHO DEL MUNDO en Albacete


 

El próximo viernes, 14 de noviembre de 2025, tendrá lugar la presentación de la novela de terror LOS DEMONIOS DEL TECHO DEL MUNDO, de Alberto López Aroca. El acto se realizará en la Biblioteca Pública del Estado en Albacete (c/ San José de Calasanz, nº14), a las 19:30 horas, y ejercerá como maestro de ceremonias el ilustrador e historietista Sergio Bleda.

La nueva novela de Alberto López Aroca es una historia lovecraftiana, con elementos sherlockianos, que nos lleva a las cumbres de la cordillera del Himalaya, a finales del siglo XIX. Está protagonizada por el guerrero gurkha Ram Thapa y por un misterioso explorador noruego que se hace llamar Sigerson. En el Techo del Mundo, seguirán las huellas del padre de Thapa, que ha desaparecido tras establecer contacto con ciertas entidades venidas de allende las estrellas...

Toda la información de la novela puede consultarse en este enlace. Cuesta 20 euros, y se puede solicitar en cualquier librería o escribiendo directamente al autor, en el correo electrónico fabulasext@hotmail.com.

 

 

 


Alberto López Aroca, escribiendo.


sábado, 27 de julio de 2024

Resumen de la segunda quincena de julio de 2024

 


 


El mes de julio nunca se acaba demasiado pronto, y en el Matilda Biggs nos gustaría darlo por terminado... pero sabemos que aún coleará tres días de la próxima semana. Vean, si no, los calores que hemos pasado con Marc. R. Soto, Andrew Klavan y José Mallorquí, y los diversos periplos que hemos propuesto los últimos días: a la caza y captura de la bestia de Gévaudan y el Monstruo de Jerusalén; en busca de obras inexistentes y la magia de traerlas a la realidad; y más, mucho más. Adelante.

viernes, 26 de julio de 2024

Con respecto a las “tres reglas del pastiche holmesiano” propuestas por Luis Emilio Reñé (septiembre de 2014)



 

El día 14 de septiembre de 2014, mi colega sherlockiano Luis Emilio Reñé compartió en el grupo de Facebook del Círculo Holmes una imagen con texto que recogía las que Reñé consideraba "tres reglas del pastiche holmesiano". La imagen era la siguiente:

 

Las tres reglas, según Luis Emilio Reñé.


La propuesta del amigo Reñé resulta muy interesante, sobre todo hoy día, en que los pastiches de Sherlock Holmes han proliferado de forma exponencial, y cada vez resultan más y más bizarros. Vean unas cuantas cubiertas, la mayoría de 2024, que tomamos del blog de nuestro queridísimo amigo Juan Carlos Fernández Aller, que se molestar en consignar TODO lo que aparece sobre Sherlock Holmes (imprescindible para estar al día o, más bien, perderse en los dislates que se publican continuamente). Las siguientes portadas NO SON FALSAS:

 













(Nota: no he tenido oportunidad de aproximarme a ninguno de los productos cuyas portadas recopilamos arriba. Esta selección es aleatoria).

No obstante, y con el espíritu holmesiano a cuestas (esto es, la necesidad de cuestionar absolutamente todo lo que no sea empírico), me tomé la molestia de escribir un pequeño texto en el que ponía en duda las reglas de Reñé. Lo curioso del asunto es que lo redacté en un archivo de Word, lo guardé, lo olvidé por completo y quedó sepultado en algún rincón del ordenador.

Visto con perspectiva, las tres reglas de Reñé no son descabelladas, y mis objeciones resultan un tanto ingenuas. Pero también es cierto que, en 2014, servidor no esperaba que Holmes fuera a sufrir un nuevo boom pastichero que convertiría a los anteriores en meras anécdotas.

Este es el texto, redactado el día 16 de septiembre de 2014:


Con respecto a las “tres reglas del pastiche holmesiano” propuestas por Luis Emilio Reñé:

 

La 1ª: En esencia, es correcta. No obstante, tiene ciertas fallas. Para empezar, implica que Holmes debe aparecer en un pastiche holmesiano, y esto es falso. Hay pastiches protagonizados por personajes del entorno de Holmes, y los consideramos igualmente sherlockianos (por ejemplo, muchos pastiches perfectamente válidos en torno a Moriarty, Watson, Lestrade, etc). Por otra parte, son cientos los pastiches de Sherlock Holmes que han prescindido de esta regla y se han limitado a tomar el nombre de Holmes en vano (por ejemplo, la larga serie —más de 200 títulos— de pastiches alemanes publicados a principios del siglo XX en los países de habla no inglesa, serie que propició la aparición de muchos derivados escénicos). Sin embargo, estoy de acuerdo en que Holmes no sólo tiene que llamarse Sherlock Holmes, sino que además tiene que parecer Sherlock Holmes. En caso contrario, se convierte tan sólo en un tipo con una pistola y un deerstalker que de vez en cuando dice “Elemental, querido Watson”. Y aunque esto lo haga reconocible como Sherlock Holmes (para el imaginario contemporáneo), no significa que lo sea. Holmes debe ser reconocible aunque no se mencione su nombre (Asimov decía que a veces, para evocar al Maestro, bastaba con decir “un hombre alto”...). Y lo mismo vale para cualquier otro personaje, sea del Canon o de la obra de otros autores.

La 2ª: Esta regla es pura arbitrariedad o el deseo fantástico de un lector. Nadie que se dedique a escribir (pastiches sherlockianos o novela rosa o cuentos para niños) elabora diez tramas y elige “la mejor”. De hecho, en el proceso creativo, lo normal es elaborar (imaginar) diez tramas o más, y no escribir ninguna de ellas, sino otra cosa distinta.

La 3ª: Existe lo que llamamos “el pastiche revisionista”, que abunda precisamente en este punto: enmendarle la plana al Canon con nuevas y sorpresivas revelaciones (véase The Seven-Per-Cent Solution de Meyer, que generó en los 70 todo un aluvión de nuevos pastiches —algunos tan buenos como Exit Sherlock Holmes de Robert Lee Hall— y un auténtico boom comercial). Es decir, ¿tenemos que establecer que el Canon transcurre en un mundo alternativo donde los fabricantes de cartuchos Eley también producen revólveres como el modelo Eley nº2 de Watson, o podemos asumir que se trata de un error y que el doctor tenía un Webley, aunque esto contradiga de algún modo el Canon? Por otro lado, ¿es deseable que se respete el Canon en un pastiche? Sí, porque hace que “todo encaje”. El problema que tiene este punto es que Conan Doyle se habría reído de él. Pero claro, Doyle no era precisamente un estudioso sherlockiano obsesionado con la coherencia y la continuidad, sino un profesional que escribía historias a cambio de dinero... El Canon es consistente, pero contradictorio. De modo que un pastiche, para respetar el Canon, podría contradecirlo pero tendría que ser consistente con las Sagradas Escrituras. ¿Esto es deseable? Sí, pero no es óbice en absoluto.

La “regla no imprescindible” es tan prescindible que, si la aplicamos al Canon, tendremos que eliminar “The Adventure of the Creeping Man”, por ejemplo. A esto hay que añadir lo que podemos llamar “El Problema de las Creencias del doctor Doyle” y su fe en el espiritismo, un hecho que muchos pasticheros han utilizado para desvirtuar el célebre “No Ghosts Need Apply” (SUSS) de Holmes. La idea es vieja y sigue siendo tan atractiva como la de mezclar al Gran Detective con asuntos de ciencia-ficción. A muchos no les gustan los pastiches holmesianos fantásticos. Sin embargo, centenares de autores consagrados a meter a Holmes con marcianos, vampiros y viajes a otros mundos parecen resueltos a demostrar que sí es una opción viable y válida.

 


sábado, 20 de julio de 2024

Monstruos en Baker Street, de Curtis Garland (2013)

El 10 de julio de 2013, publiqué la micro reseña nº50 de mi blog sobre novelas de a duro. En el texto, reseñé Monstruos en Baker Street de Curtis Garland, un texto tan improbable en una edición tan imposible con una cubierta tan fuera de lugar que, durante unos días, meses, años, se convirtió en una atracción turística y un quebradero de cabeza para los coleccionistas.

Por supuesto, esa novela de Juan Gallardo no había existido nunca... cosa que no impidió que algunos amigos aseguraran haberla leído o haberla tenido.

La recuperamos aquí, en modo festivo, íntegra. Y al final de la reseña original, añadimos la más extraordinara de las anécdotas al respecto.

***

La reseña original (20 de julio de 2013)

 


Monstruos en Baker Street, de Curtis Garland (Juan Gallardo Muñoz; Selección Terror, número especial de 196 páginas fuera de colección, Bruguera, marzo de 1976).


El narrador, el doctor John F. Weston, relata cómo el barón de Kronstedt, un noble transilvano, visita al detective londinense Shelby Hakes en 1879 para contratar sus servicios. El problema: se ha extraviado un envío procedente de Suiza, concretamente un cajón de notables dimensiones que contiene una reciente adquisición del barón.
Hakes se pone manos a la obra y, tras un par de rápidas deducciones y de encuentros con mozas turgentes (cantos de sirena a los que el detective hace caso omiso, no como el bueno del doctor Weston), da con el dichoso cajón que contiene nada menos que el cuerpo de una monstruosa mujer conformada con cadáveres de otras damas. (El envío, obviamente, estaba remitido por un tal barón Frankenstein).
A todo esto, Hakes y Weston pierden el cajón tras una cruenta pelea a balazos (de plata) con un hombre lobo, una criatura invisible, y un grupo de zombis recién salidos de alguna morgue. Weston tiene muy claro que Kronstedt no es trigo limpio, pero Shelby Hakes sabe la verdad, y es que esos monstruos en realidad trabajan para un adversario del caballero carpatiano, en concreto un monje ruso que responde al nombre de... Rasputín.



El ejemplar del amigo Efrén Comín (junto con otras novelas de a duro y los planos originales del submarino Bruce-Partington), adquirido durante la II Tertulia Sherlockiana de Madrid. 13 de julio de 2013.


Para acabar con esta ensalada de monstruos, el astuto Hakes recurre a la colaboración de un amiguete suyo, el señor Roger Hastings (y su fiel ayudante hindú, Rahma), que es un especialista en asuntos sobrenaturales, y también recoge por el camino al pistolero texano Drury Reno, que andaba por Londres como parte de un espectáculo del Far West. Y así, tenemos un precipitadísimo confrontamiento final (dos páginas y todo arreglado, amigos) de las tres partes en una mansión de Whitby, con el barón de Kronstedt (cuyo verdadero nombre es el de conde Drácula; revelación nada sorpresiva) haciéndose con un ejemplar de un grimorio llamado “El Negro Libro del Horror” y que le permitiría invocar a un buen puñado de demonios, el monje Rasputín y sus monstruitos repartiendo dentelladas y candela (ruedan cabezas, desaparecen brazos y piernas), y el súper grupo de Hakes armado hasta los dientes con estacas de madera, cruces, más balas de plata (ahora rociadas con agua bendita, por si las moscas), y algunos adminículos anti-zombi patentados por Roger Hastings.
¡Ah! Y al final, el doctor Weston se casa con una de las diversas damas de pechos generosos que aparecen en la narración. (No con la chica remendada de Frankenstein).
Este delirio maravilloso hace referencia a un buen puñado de novelitas curtisianas (como "El fantasma de Baker Street", que reseñaremos aquí oportunamente), y en él presenciamos un intrincado juego metaliterario, pues Curtis en persona nos asegura que está traduciendo una novela escrita por el norteamericano Shylo Harding, autor de novelas baratas...
En resumen, una novelita que no existió y que, sin embargo, podría y debería existir.
Muy, muy, muy divertido, y tan difícil de conseguir, o quizás más, que el poco conocido “Necrolatría” de O. Marshall (Selección Terror nº535, Bruguera, 1983).

(En la imagen de abajo, un artículo sobre “Necrolatría”)





Monstruos de Baker Street alcanza precios astronómicos entre los coleccionistas de bolsilibros.


Fin de la reseña original
 
***

Un par de años después, concretamente el 14 de mayo de 2015, tuve la feliz idea de recordar a los amigos de Facebook la existencia de la reseña, y comenté algo que, para variar, era cierto: que estaba trabajando en Monstruos en Baker Street.

El post original decía así:

¿Alguien que se acuerde mi "micro reseña" de MONSTRUOS EN BAKER STREET, novela atribuida al gran Curtis Garland, y que publiqué el 10 de julio de 2013? En el enlace adjunto la tienen ustedes. Se trataba, obviamente, de un pequeño homenaje al maestro Juan Gallardo Muñoz y un guiño a todos los aficionados a la mitología creativa, la cultura popular, y los bolsilibros.
Pues bien: el "pequeño homenaje" ya no es tan pequeño, pues para ser un libro que no existía cuando hablé de él, empieza a tener cierto peso. Y eso es porque estoy dándole las últimas pinceladas (o teclazos, si lo prefieren los puristas) a MONSTRUOS DE BAKER STREET para que, de una vez por todas, exista.
Con permiso expreso de Mercedes Gallardo, hija de Juan Gallardo Muñoz (alias Curtis Garland, alias Donald Curtis, alias El Hombre Que Escribe), esta novelita es mi particular, personal e intransferible canto de amor y admiración al más mítico de los mitógrafos creativos españoles. A su recuerdo está dedicada esta modesta obrita que, me complace anunciarles, muy pronto saldrá a la luz.
No será el gran Curtis Garland, pero les juro que he intentado aproximarme. Palabra.
Por supuesto, quiero aprovechar para agradecerle a Mercedes su amabilidad al permitirne dedicarle este trabajo a un hombre que, a muchos, y a mí en particular, nos regaló tantas y tantas horas y páginas de disfrute y entretenimiento puro y duro.

 

Después de compartir la entrada en diversos grupos de Facebook, me encontré con la siguiente joya, que se ha convertido en uno de mis momentos favoritos de mi relación con las redes sociales. Reproduzco a continuación el post original del 15 de mayo de 2015, con la imagen adjunta al texto:

Esto, amigos. Esto sí que es nuevo: me acaban de ofrecer en digital una copia de un libro que todavía no he terminado de escribir (aunque le queda muy, muy, muy poquito). Se trata de MONSTRUOS DE BAKER STREET. Ayer posteé por aquí un avance/anuncio del tema, y lo compartí en diversos grupos, entre ellos, el dedicado a los Bolsilibros. De ahí procede el pantallazo...


*** 

Obviamente, y tras casi diez años, aún no he terminado de escribir este homenaje a Juan Gallardo, en clave mitográfico creativa, y sigue siendo una de mis asignaturas pendientes. En cualquier caso, alguna pista al respecto se puede encontrar en las "Apostillas a Doctores de lo Oculto de Curtis Garland (en siete partes)", incluidas en el volumen al que alude el artículo, volumen que, por supuesto, sigue a la venta.

 

En cuanto a Monstruos en Baker Street: todo se andará. No quiero dejar en la estacada a los lectores, y mucho menos al viajero temporal que, por desgracia, no ha podido facilitarme su copia, pues regresó a su negro futuro donde los libros que ahora nos parecen completamente inocuos e incluso recomendables, están prohibidos.

(Dejo aquí un pantallazo de un fragmento de esta novela, para que los amigos que llevan más de dos lustros PIDIÉNDOLA A GRITOS sepan que, antes o después, EXISTIRÁ).

 

Pantallazo de la primera página de Monstruos de Baker Street: un trabajo pendiente, un motivo para vivir. (Y mi agradecimiento a Mercedes Gallardo por permitirme trabajar con los personajes de su padre).

martes, 18 de junio de 2024

Música: La vida privada de Card Nichols (h. 2012), por Pedro Martínez Muñoz

 

Ilustración de cubierta de Pedro Tornero, 2009.


Con el músico Pedro Martínez Muñoz mantuve una grata relación espitolar-virtual entre 2010 y 2012, aproximadamente. No lo puedo precisar, porque esa comunicación se realizaba a través de la red social Facebook, y Pedro desactivó su cuenta en algún momento, sospecho que por algún problema de salud. Pedro era un sherlockiano bastante activo, un enamorado de Sherlock Holmes que, si no recuerdo mal, trabó también amistad con Miguel Ojeda, presidente que fue del Círculo Holmes de Barcelona.

 


A Pedro le perdí la pista hace ya muchos años, pero una somera investigación a través de Internet me indica que, en los últimos años, ha adoptado el nombre de guerra de Maxi Areñes (Areñes es la localidad donde, creo, reside), fundó el grupo de folk Fontoria, y escribió y publicó un libro de cuentos en astur (o asturianu), Cuentinos de Areñes (2018). Encuentro noticias en diversos periódicos, en Onda Cero y en otros medios sobre Maxi, cosa que me da mucha alegría, y alabo su salida casi completa de las redes para dedicarse a sus pasiones. Me alegro de que siga dando batalla.

 

Maxi Areñes (Pedro Martínez Muñoz), en una instantánea de 2024, si no me equivoco.

 
El caso es que, antes de su conversión en Maxi Areñes, Pedro ya hacía música por placer, y tuvo a bien componer un tema que me puso los pelos de punta. Se titula "La vida privada de Card Nichols", y según me dijo Pedro, se lo había inspirado la lectura de mi novela corta Card Nichols investiga... el misterio de la Armadura Pródiga (2009). Esta novela, tras su primera edición a cargo de QVE (editorial albaceteña que entonces dirigía mi amigo Miguel Ángel Aguilar) se convirtió en mi primera obra larga remunerada. La escribí exactamente igual que hacían los autores de los bolsilibros: a toda velocidad, en cosa de una semana, pues tenía que estar a la venta el 23 de abril de aquel año. De hecho, esta novelita apareció con dos portadas distintas: una realizada por el pintor Pedro Tornero, y otra que preparamos Miguel Ángel y yo, apuntando a un diseño de colección para futuras publicaciones.

 

La cubierta completa de la novela corta (2009).


Años más tarde, la incluí en el volumen Archetypal Magazine, junto con otro relato de Nichols, "El misterio del pez parlante", con el encuentro entre el detective neoyorquino y el Pez Nicolás, y la presencia de la intrigante villana Selena Van der Lyer, fumadora de los famosos cigarrillos L'Aroca, según el dibujante y detective Luis Miguez... pero esta es otra historia para otro momento.

A Card Nichols se le ha avistado en algunas otras obras, como Necronomicón Z, y José Luis González Martín ha recogido, de momento, otros dos casos de Nichols, que él denomina "apócrifos", pero eso no lo tengo yo muy claro...

Pero volvamos con Maxi Areñes.

Yo daba por perdido el tema sobre Card Nichols que compuso Pedro Martínez Muñoz, pero no: resulta que se puede escuchar online, en una página llamada SoundCloud, en la que Pedro, en su "época pre-Areñes", subió un buen puñado de composiciones propias.

Y aquí mismo incrustamos el tema de "La vida privada de Card Nichols", para curiosos, navegantes y paseantes:

 


Además, Pedro Martínez compuso un tema dedicado a Sherlock Holmes, "221b Baker Street", que aquí les dejo para su uso y disfrute.

Y mis mejores recuerdos y deseos para Maxi Areñes.

 


Publicidad del tabaco L'Aroca, por cortesía de Luis Miguez.

 
***
Una cosa más: no es imposible, ni siquiera improbable, que la vida de Card Nichols vuelva a ser pública. Muchos amigos, como Javier Jiménez Barco, me han insistido en ello; y como ya he dicho, José Luis González Martín ha optado por una forma de presión menos sutil: añadir casos a la biografía de ese pobre detective privado neoyorquino. Incluso recuerdo un extenso artículo de mitología creativa, en tres partes (1ª, 2ª y 3ª), firmado por José R. Vidal, acerca de la familia Carter y sus vínculos con la llave de plata, en el que insinuaba que Nichols era un pseudónimo de Nick Carter (o al revés, no estoy seguro).

Sea como fuere, queda mucho por aclarar en la vida privada y pública de Card Nichols. Así que, los aficionados, no desesperen: quizá, alguna vez, en algún momento...

A. L. A., 14 de junio de 2024