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martes, 16 de julio de 2024

Noticias de ayer: "La fiera de Gévaudan" (1765)

La caza de la bestia (1764)

 

El relato de los hechos acontecidos entre 1764 y 1767 en el condado de Gévaudan, en la región occitana de Languedoc, es sumamente popular y ha dado sabrosos frutos en el terreno de la ficción. (Ahora mismo recuerdo un tebeo, creo que inédito, que realizó mi amigo Juan Antonio Martínez Sarrión "Mortimer", con guión de Carlos Alfaro, allá por 1990-92, aproximadamente). Las interpretaciones sobre los estragos causados por una bestia desconocida en aquellas fechas y la caza que se produjo son variadas, y van de la explicación más o menos natural a la criptozoológica, pasando por la criminal y la fantástica. Si la criatura responsable de aquella "temporada de terror" en Francia era un lobo, un animal híbrido, un asesino psicópata o un licántropo, es algo que probablemente nunca sepamos con certeza.

 


 

Lo que mostramos a continuación son los artículos contemporáneos, procedentes de París que llegaron a España y se publicaron en el Mercurio histórico y político (Madrid), el cual acogió las noticias procedentes del país vecino con un sano escepticismo. Veamos, para empezar, la nota que extraemos del Mercurio correspondiente al mes de febrero de 1765:

 

Mercurio, febrero de 1765.



Curiosamente, en el mismo número de febrero, encontramos esta otra nota, sin relación aparente, extraída de la sección de noticias de Alemania:

 

Mercurio, febrero de 1765.

 

Parece, pues, que no sólo en Languedoc cocían habas: lobos y onzas (un gran felino que, según país y continente, se identifica con determinadas razas de jaguares, guepardos y leopardos) sembraban el pánico en Alemania.

En el mes de marzo del mismo año, la bestia vuelve a las páginas del Mercurio, donde se aborda abiertamente como un asunto sensacionalista que está sirviendo a los "Escritores públicos" (periodistas, cronistas, redactores de relaciones) para rellenar páginas:

 

Mercurio, marzo de 1765


 

Y en abril de 1765, el Mercurio vuelve a cargar las tintas con la traducción de un artículo de London Chronicle, donde se relata una versión absolutamente disparatada del encuentro entre la Bestia y una gata, donde vemos a nuestro críptido convertido en un kaiju japonés, digno de la productora Toho:


Mercurio, abril de 1765


En los meses posteriores a abril, el asunto de Gévaudan volvería a aparecer en el Mercurio, pero ya a título anecdótico, y no se le prestaría mayor atención.

No obstante, de la imprenta de Andrés Ortega (Madrid) salió, también en 1765, un interesante pliego que recogía una relación titulada Figura, y relación, de un animal feroz, que atemoriza, y devora a los Habitantes de la Provincia de Languedoc, en Francia, donde se abundaba, con indecorosos detalles, en el asunto de Gévaudan. De esta relación de sucesos, servidor editó un falso facsímil con el texto original y una ilustración de la época: era el número 10 de la colección Ephemera de la Tertulia Albaceteña (23 de diciembre de 2021), que se repartió entre los contertulios de forma gratuita.

 

Ephemera nº10, 2021. Falso facsímil de una relación española sobre nuestro asunto.


El Mercurio no es la única publicación que se hizo eco del caso de la fiera del Gévaudan en 1765; pero dejaremos estas otras aportaciones, verdaderamente sabrosas y más extensas, para un futuro próximo.

 ***

Casi un siglo después de los sucesos de Gévaudan, en el número del 7 de agosto de 1862 del diario La Correspondencia de España (Madrid), encontramos, en la sección bibliográfica francesa, la siguiente reseña de un título escrito por el prolífico Elías Berthet (Élie Berthet, 1815-1891), y que en apariencia, nunca se ha traducido al castellano:

 


El escritor francés Élie Berthet.


La novela de Berthet se publicó seriada en el Journal pour tous entre enero y marzo de 1858, con ilustraciones. El texto sugiere la existencia de un hombre bestia amigo de los lobos, llamado "Jeannot-Grandes-Dents", una suerte de colosal asesino en serie, que posiblemente sea reminiscente del Han de Islandia (1823) de Victor Hugo:
 

Ilustración para Han de Islandia.


Ilustración para La Bête du Gévaudan en Journal pour tous (1858)


Otra ilustración para La Bête du Gévaudan en Journal pour tous (1858)

Berthet no era ajeno a las historias truculentas y con matices sobrenaturales sobre salvajes homicidas y caníbales; son suyas las novelas Le Loup-Garou (1843) y L'Homme des bois (1861), novela ambientada en la isla de Sumatra. (De especial interés resulta la obra Romans Préhistoriques, de 1876, pues en el Matilda Briggs nos encantan los acercamientos literarios a la Prehistoria). A poco que se escarbe, encontraremos traducciones al español de muchas de las obras de este folletinista francés, como Las catacumbas de París (1854) o El espectro de Chatillon (1855), novelas que, hoy, habría que leer y censar debidamente: probablemente no sea un trabajo pesado. Pero, por desgracia, no encontramos rastro alguno en nuestro idioma de La Bête du Gévaudan de Berthet.

***

Para los lectores menos avisados, extractamos un fragmento procedente del artículo "La caza de fuerza" (sin autor acreditado), aparecido en La Ilustración Venatoria (Madrid), del 15 de octubre de 1881, donde se resume de forma bastante adecuada y amena nuestro caso.

Ya volveremos en otro momento sobre la Bestia. Por hoy es suficiente.


La Ilustración Venatoria (1881).


miércoles, 1 de noviembre de 2023

Noticias de ayer. Los niños lobos

 


Extraído de El Imparcial (Madrid), 27 de julio de 1906.
(Es conveniente leer el artículo hasta el final...)
 
Dedicado, con cariño y amistad, a mi amigo el escritor Armando Boix, por su 57 cumpleaños. ¡Un abrazo fuerte!

31 de octubre de 2023

 

 

 

 

domingo, 3 de septiembre de 2023

Jóvenes hombres lobo, de Michael Chabon

 


4 de junio de 2023
 
Jóvenes hombres lobo (Werewolves in their Youth, 1999), de Michael Chabon.
Libro de relatos, más o menos costumbristas y deudores de Chéjov y Carver y de la escuela americana. La excepción es “En la negra fundición, de August van Zorn”, un relato homenaje a Lovecraft que Chabon publicó en Playboy en 1997 y que firma con el nombre de uno de sus personajes. Es el mismo subuniverso lovecraftiano de “El Dios de la Risa Oscura”, que me gustó más y reeleré en breve. (La traducción publicada en El gran libro de Satán de Blackie Books no es buena, así que lo intentaré con la de Javier Calvo, publicada en una edición exclusiva por la FNAC).
 
 
 


El libro, en general, está bien, pero la edición en bolsillo que he leído tiene la letra demasiado pequeña, lo cual no ayuda. La traducción es de Javier Calvo, y tiene erratillas y algunos pequeños errores (pocos, por suerte) atribuibles a Calvo, creo yo. Lo cuentos son, en realidad, pasajes en la vida de los personajes y tienden a quedar truncados. Carver en toda su obra y Luis Escribano en sus Pelos, lo hacían mejor, la verdad. No obstante, Chabon me cae bien.
 
 

jueves, 7 de mayo de 2015

Monstruos en el Oeste de Donald Curtis: PRE SUSCRIPCIÓN


Hubo un tiempo no demasiado lejano en que la materia de los sueños estaba conformada por 96 páginas en tamaño 10,5x15 cm, envueltas en siniestras cubiertas coloristas (si es que "siniestras" y "coloristas" pueden encajar como adjetivos de un mismo sustantivo... y yo diría que sí). Y la materia de los sueños era barata. Tanto, que recibía el nombre de "novelas de a duro".
Hubo una legión de profesionales que, desde los inicios de la década de 1950, rescataron del imaginario colectivo, del inconsciente jungiano, del mundo de las ideas de Platón (o de Alan Moore), o vaya usted a saber de dónde, una miríada de historias pintorescas de todo calado: románticas, del Oeste, policíacas, de la selva, de miedo, del espacio...
Durante mucho tiempo, de esos autores sólo se conocían sus insólitos nom de plume, todos ellos anglosajones, o lo que en castellano se podía entender por anglosajón. Pero en realidad, tras esos rimbombantes pseudónimos se ocultaban apellidos de lo más pedestre, pues ahí estaban los González y los López y los Martínez de toda la vida.
Hoy, empezamos a reivindicar un ingente trabajo profesional, ninguneado durante años. Autores e investigadores reflotan estas miles (y miles y miles) de obras y hablan de ellas en tertulias, artículos, simposios, conferencias y hasta en los bares. Los especialistas, como si fueran tan sólo coleccionistas, rastrean la joya perdida, imposible, inencontrable, legendaria, de la que tan sólo se habla entre susurros, en oscuros rincones de la Red de Redes. El profano que se aproxima a la cultura de una civilización perdida, cultura que en otros tiempos estaba abierta a cualquiera que se acercara al kiosco, se encuentra con un universo esotérico de referencias cruzadas, símbolos arcanos, tratos impíos y duelos a muerte entre hombres maduros, capaces de ofrecer un pedacito de su alma (y un alto porcentaje de sus ahorros) con tal de rellenar el hueco que falta en su biblioteca de prodigios de otra edad. El profano, precisamente por su condición de profano, observa las manchas de bocadillos desconocidos para la ciencia en las páginas polvorientas y los signos trazados con bolígrafo aquí y allá, y se pregunta "¿qué significa todo esto?; ¿qué misterio encierra?"
Uno de los Altos Constructores de Historias utilizaba los nombres de Johnny Garland, Donald Curtis, Addison Starr, Glenn Forrester, y otros muchos... pues como sucedía en aquella gloriosa edad, este Alto Constructor de Historias sabía del poder de los nombres, y el suyo propio permanecía oculto. En aquel tiempo, y en este, llamarse Juan Gallardo no era lo mismo que llamarse, por ejemplo, Curtis Garland. Ese era, por entonces, el castigo para los Iniciados en la magia de la palabra si querían convertirse en Maestros.
Juan Gallardo construyó, palabra a palabra, línea a línea, más de 2.000 historias. Y el profano, cuando reflexiona durante más de un minuto, se percata de que ahí, en ese cúmulo de papel y tinta, ha de encontrar el tesoro.
***
Tras llegar a un acuerdo con Mercedes Gallardo, hija y heredera de Juan Gallardo Muñoz, hemos puesto en marcha un proyecto que habrá de recuperar, al menos, 7 novelas de Donald Curtis, enmarcadas en el género conocido como Weird Western. Se trata de un volumen de 602 páginas, con ilustración de cubierta de Sergio Bleda, prólogo del curtisólogo Andrés Peláez Paz, y presentaciones y comentarios de servidor de ustedes. El libro contendrá los siguientes títulos (aunque esto está sujeto a revisión de última hora):

Drácula en el Oeste

Drácula West
Terror en el río Dorado
Luna de sangre y muerte
El monstruo va al Oeste
Estampida fantástica
El Destripador llegó al Oeste

El título de esta antología será MONSTRUOS EN EL OESTE (como no podía ser de otro modo), y abarca desde weird westerns clásicos como Drácula West (1972), hasta relatos mitográfico creativos que toman prestadas creaciones de otros autores, como sucede con El monstruo va al Oeste (con el doctor Frankenstein); pasando por personajes victorianos históricos en El Destripador llegó al Oeste; o elementos de horror contemporáneos, como los zombis que aparecen en Estampida Fantástica (1988). Y también hay hombres lobo y zombis haitianos, claro...
Recuperamos con esta compilación el sentido de la maravilla que impregna las obras de Juan Gallardo y que ha fascinado a generaciones enteras. Cuando la suscripción se ponga en marcha, el coste será de 20 euros por ejemplar (gastos de envío incluidos dentro de España; para pedidos de fuera del país, consultar en fabulasext@hotmail.com). El PVP del volumen cuando la suscripción concluya y se ponga a la venta será de 25 euros.
Los interesados deben dirigirse desde este momento al mail que ya hemos facilitado, y avisaremos de las condiciones de pago por ese medio.
Este proyecto necesita pre suscriptores. Y los necesita YA.