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Los experimentos de S. Voronoff sobre el transplante de testículos de simio en personas fue el origen del relato de Conan Doyle "La aventura del hombre que reptaba".
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6 de diciembre de 2023
El 15 de julio de 2017 se celebró la XLII Tertulia Sherlockiana (o Holmesiana) de Madrid, en el restaurante El Labrador, en la calle Altamirano. La tertulia estuvo dedicada al relato "The Creeping Man" de Arthur Conan Doyle, uno de los últimos cuentos de Sherlock Holmes canónicos. Servidor de ustedes fue el que eligió y expuso el relato, y recuerdo que la sesión se fue bastante de madre y hubo acaloramientos improcedentes por mi parte. En mi descargo, más allá de las discusiones extrictamente sherlockianas, supongo que estaba afectado por las malas noticias que recibíamos (o dejábamos de recibir) acerca del terrible estado de salud de nuestro querido amigo y contertulio, José Goás Jul, que falleció dos meses después.
Creo que fue pensando en José Goás, o más bien en su ausencia, que al día siguiente puse por escrito una respuesta a determinadas alegaciones que se expusieron en la tertulia, y la compartí en nuestro grupo privado. El amigo, contertulio y agente secreto Luis Míguez explicó muy bien en una respuesta al también camarada y defensor de los débiles, Miguel Ángel Wolfville, estos acaloramientos: "Bueno, hubo polémica, pero es que esto es una tertulia de verdad". Amén, querido Luis.
A continuación, reproduzco la introducción que publiqué en el grupo privado de la tertulia y, después, el texto con mis consideraciones.
Y un aviso: si no ha leído usted "La aventura del hombre que reptaba", vaya de inmediato a buscarla y léala, porque si no lo hace, aquí no se va enterar de nada.
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Una instantánea de aquella tertulia del 15 de julio de 2017. De derecha a izquierda: Alberto López Aroca, Luis Míguez y Javier Jiménez Barco, contemplando un ejemplar de la serie del Sherlock Holmes alemán.
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Post publicado en el grupo privado de Facebook de la Tertulia Sherlockiana de Madrid, el 16 de julio de 2017
He preparado un pequeño artículo examinando las alegaciones que escuchamos ayer en la tertulia, acerca de la posible presencia de fragmentos xenófobos y/o chauvinistas pro británicos en "The Adventure of the Creeping Man", relato holmesiano basado en las actividades médicas de Serge Voronoff desde la segunda década del siglo XX.
Lo he escrito pensando en que no es un tema baladí, y que no se puede tratar a la ligera y a vuelapluma. Aquí está mi análisis, en archivo adjunto.
Abrazos para todos,
A.
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Un breve de prensa sobre Voronoff.
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Sobre
“The Adventure of the Creeping Man” y las alegaciones de que se trata de un
texto que posee connotaciones anti extranjeras (xenófobas) y pro
británicas
por Alberto López Aroca
Entre estas alegaciones, se mencionan las siguientes:
1. El modo en que Trevor (Jack) Bennett se refiere a la caja de madera
que el profesor Presbury trajo consigo de su viaje continental.
El texto original dice lo siguiente:
“It was the one thing which suggested a Continental tour, for it was one
of those quaint carved things which one associates with Germany”.
La traducción de Lázaro Ros:
“Era la única cosa que hacía pensar en que él había viajado por el
continente, porque es uno de esos curiosos trabajos tallados que uno asocia con
la imagen de Alemania”.
Una chapucera traducción online:
“Era la única cosa que sugería un paseo continental, porque era una de
esas pintorescas y esculpidas cosas que uno asociaría con Alemania”.
Yo diría que el adjetivo “carved” (“tallado”, acaso “grabado”) no posee
connotaciones negativas. El adjetivo “quaint” se puede traducir como
“pintoresco”, “original”. Nos dice el diccionario que “quaint” significa
“attractively unusual or old-fashioned”, esto es, “actractivamente inusual o
pasado de moda”. Supongo que el problema está en llamar “cosa” a la caja…
Salvo que alguien pronuncie la frase y la entone con desprecio, en tono
de chanza y con esa intención, yo dífícilmente puedo entender el texto como un
enunciado despectivo y anti germánico. En todo caso, es descriptivo y señala
que la caja procede de Alemania.
Por supuesto, y en última instancia, quien pronuncia la frase es Trevor
Bennett (no el autor, ni tan siquiera Watson), y en el texto donde el fragmento
se inserta no hay indicación alguna que nos lleve a pensar que Bennett tiene un
tono despreciativo respecto a la caja (o hacia Alemania). O al menos, por mucho
que lo busco, no lo encuentro.
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El profesor Presbury y su perro, por F. Dorr Steele
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2. Dorak
Sobre el “distribuidor” de Lowenstein en Londres, Holmes tiene que decir
lo siguiente:
“Dorak—a curious name. Slavonic, I imagine.”.
Las traducciones citadas dicen, de forma idéntica (y fiel al original):
“Dorak… un nombre curioso.
Eslavo, imagino”.
Cuando Mercer (agente de Holmes) envía su informe sobre Dorak, dice lo
siguiente:
“Have visited the Commercial Road and seen Dorak. Suave person,
Bohemian, elderly. Keeps large general store”.
Lázaro Ros dice:
“He visitado la Commercial Road y hablado con Dorak. Hombre bondadoso, de Bohemia, anciano.
Tiene gran almacén de artículos varios”.
Y la otra traducción:
“He visitado la ruta comercial y he visto a Dorak. Persona afable, bohemia, anciana.
Mantiene un gran almacén general”.
Me gustaría saber dónde está el punto xenófobo, pro británico, o crítico
con los extranjeros, de estos fragmentos que hablan del comerciante almacenista,
salvo en el hecho de que Dorak sea el distribuidor del “villano extranjero”…
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Huelga decir que "H. Lowenstein, de Praga" está inspirado en el célebre (o infame) S. Voronoff.
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3. Lowenstein
Lo poco que sabemos de Lowenstein es lo que nos dice el cuento:
“…an obscure scientist who was striving some unknown way for the secret
of rejuvenescence and the elixir of life. Lowenstein of Prague! Lowenstein with
the wondrous strenght-living serum, tabooed by the profession because he
refused to reveal its source”.
Lázaro Ros dice:
“…un oscuro hombre de ciencia que trabajaba para descubrir, por
procedimientos desconocidos todavía, el secreto del rejuvenecimiento y el
elixir de la vida, ¡Lowenstein, de Praga! Lowenstein, el del prodigioso suero vigorizador,
al que la profesión médica había declarado tabú, porque se negaba a descubrir
la fuente de que lo extraía”.
Otra traducción:
“…un oscuro científico que estaba esforzándose de una desconocida
manera por el secreto del rejuvenecimiento y el elixir de la vida. ¡Lowenstein
de Praga! Lowenstein con el admirable suero que da vitalidad, prohibido por la
profesión porque rehusaba revelar su fuente”.
El adjetivo “obscure”, que los traductores vierten al castellano como
“oscuro”, significa en inglés, según el diccionario, “not discovered or known
about; uncertain”, esto es: “no descubierto ni conocido; incierto”. O sea, que
estamos hablando de un “científico poco conocido”, y no necesariamente de un
sujeto “oscuro” o “siniestro”: esta última lectura es errónea.
Al margen de estas consideraciones (creemos que objetivas), también
sabemos que el comportamiento de Lowenstein es, cuando menos, imprudente, y
Holmes lo tilda de “criminal” (“criminally responsible for the poisons which he
circulates”, dice Holmes, y con razón).
El hecho de que Lowenstein sea oriundo de Praga (acaso haya nacido en
alguna otra parte, pero Watson lo llama así, “Lowenstein de Praga”) quizá pueda
tener para alguien connotaciones racistas (el nombre Lowenstein puede ser
judío, perfectamente) y xenófobas. Pero si fuera así, estaríamos ante un caso
realmente curioso:
En las fechas en que transcurre CREE (sept. 1903), Praga, capital del
reino de Bohemia (bien conocido por los estudiosos holmesianos) y parte del
Imperio Austrohúngaro, ya tenía una minoría de germano hablantes, frente a un
número muy superior de checos. De hecho, Praga era el centro del nacionalismo
checo, abiertamente enfrentado a la ocupación austrohúngara.
En 1918, como consecuencia de la I Guerra Mundial, surgió Checoslovaquia
como nación; por tanto, en las fechas en que Conan Doyle publicó el relato de
Watson (marzo de 1923), Praga ya no formaba parte de las posibles
animadversiones británicas contra los hunos.
Indudablemente, Lowenstein es el villano (un tanto endeble, pues sus
intenciones no son criminales, aunque sus actividades sí resulten peligrosas) y
es extranjero, esto es, no británico. Y esto lo diferencia de otros
caballerescos villanos del Canon Holmesiano, como el profesor James Moriarty,
el coronel Sebastian Moran, el doctor Grimesby Roylott, y una larguísima lista
de criminales y asesinos despiadados que no tuvieron a bien nacer fuera de la
Blanca Albión, que es lo que tendrían que haber hecho para poder empezar a
acusar de extranjerofobia al autor de “The Five Orange Pips” (donde Sherlock
Holmes se enfrenta al Ku Klux Klan), que también fue uno de los máximos
difusores y denunciantes del genocidio que se llevó a cabo en el Congo Belga
bajo los auspicios del Rey Leopoldo (aunque esta denuncia se realizó, por
supuesto, para mayor gloria de la Reina Victoria, ¿verdad?).
4. Chauvinismo pro británico en la aparición de la señorita Edith
Presbury
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| Edith Presbury ve a su padre acechar por la venta del piso superior de la casa, por F. Dorr Steele |
Parece que la descripción que Watson hace de la señorita Presbury cuando
irrumpe en las habitaciones del 221b de Baker Street, es profundamente
chauvinista. Veamos la traducción de Lázaro Ros:
“Nuestra visitante, joven, hermosa y llena de vida, del tipo corriente
de jóvenes inglesas, devolvió la sonrisa a Holmes, al sentarse cerca de
Bennett”.
Lo cual puede llevar a pensar a alguien que, de acuerdo con Watson, el
“tipo corriente de jóvenes inglesas”, o sea, todas la inglesas, son “jóvenes,
hermosas y llenas de vida”. Pero veamos otra traducción:
“Nuestro nuevo visitante, una brillante y elegante muchacha de un tipo
inglés convencional, sonrió a Holmes cuando se sentó al lado del Sr. Bennett”.
Esta traducción, sutilmente distinta, no indica ni significa exactamente
lo mismo que la de Lázaro Ros. Más bien, entendemos que la muchacha, si bien es
“brillante y elegante” (“brillante” en el sentido de “luminosa” o “llena de
vida”), también es “de un tipo inglés convencional”, es decir, que es una
muchacha normal tirando a vulgar, como cualquier otra o, como dirían en Estados
Unidos: “the girl next door”.
Aquí está el texto original, para que el lector decida cuál de las dos
traducciones y significados se aproxima más a lo que Doyle recogió:
“Our new visitor, a bright, handsome girl of a conventional English
type, smiled back at Holmes as she seated herself beside Mr. Bennett”.
Madrid, 16 de julio
de 2017
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Tras la publicación del texto, que suscitó diversos comentarios entre los contertulios, José Luis González Martín añadió lo siguiente, quizá durante el mismo día 16 de julio:
"Una
apostilla: Lowenstein (literalmente, león de piedra),es una ciudad y
condado alemán, además de una de las familias de la alta nobleza
germánica. Cuando se obligó a los judíos a tener apellido, con el fin de
estar censados, pagar impuestos, etc, en el transcurso de la formación de los modernos estados-nación alemanes; algunos tomaron como apellido su lugar de origen."
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| Holmes y Watson vigilan al profesor Presbury, por F. Dorr Steele. |