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martes, 30 de julio de 2024

Cuenta atrás (2001), de Gregg Hurwitz

Edición de bolsillo de febrero de 2005 (colección Byblos nº240, Ediciones B). Por desgracia, este es mi ejemplar, que tras la lectura se ha convertido en una baraja. Tendrá que pasar por talleres.

 

28 de julio de 2014

Fuerzas Especiales de los USA. Monstruos. El enigma de otro mundo (Who Goes There?, 1938) de John W. Campbell Jr. en Jurassic Park (1990) de Michael Crichton. Y, cosa rara, ni un solo tiro, cosa que marca una importante diferencia con la película Aliens (1986) de James Cameron.


 Introducción (o excurso inicial)

El estadounidense Gregg Hurwitz (1973) me acaba de demostrar que es alumno, seguidor o imitador (tanto da) de la escuela de Michael Crichton y, por tanto, pertenece a la dinastía de Arthur Conan Doyle y Julio Verne. (Recordemos que Crishton dedicó La amenaza de Andrómeda a Conan Doyle). A Hurwitz se le considera "escritor de novela negra"; estoy seguro de que lo es, y lo voy a comprobar en cuanto tenga ocasión. Pero es que el autor de El mundo perdido (1912) también fue el creador de Sherlock Holmes y de esa incursión temprana en la serie negra (un paso más allá del detectivismo) que es El valle del terror (1914), novela que sirve de prólogo a Cosecha Roja (1927) de Dashiell Hammett, es decir: la inauguración extraoficial del hardboiled. Verne, que escribió Viaje al centro de la Tierra (1864) y creó al profesor Otto Lidenbrock una noche en que soñó el futuro y entrevió las largas barbas de toro asirio del profesor George Edward Challenger (quien, a la sazón, nació en 1863, esto es, el año en que Verne estaba escribiendo la crónica del viaje subterráneo de Lidenbrock), también creó al inspector Fix de Scotland Yard, que siguió por todo el globo terráqueo la (errónea) pista de Phileas Fogg, quien supuestamente había desvalijado el Banco de Inglaterra (La vuelta al mundo en 80 días, 1872); a Karl Dragoch, coordinador de la policía fluvial del Danubio, que se infiltraría en el barco del pescador (y presunto pirata, asesino y ladrón) Ilia Brusch (El piloto del Danubio, póstuma, 1908), y a otros agentes de la ley que, en el fondo, son herederos directos del inspector Javert, el policía francés obsesionado con Jean Valjean (Los miserables, 1862). Verne anticipó el género del thriller judicial, explotado en el siglo XX por John Grisham, con Los hermanos Kipp (1902); e incluso el thriller convencional, al estilo de la saga cinematográfica de La jungla de cristal (Die Hard, cinco entregas desde 1988), con El faro del fin del mundo (redactada en 1901 y publicada en 1905).

 

Un policía francés: el inspector Javert.


 

Viaje al centro de la Tierra: ¿un tecnothriller del siglo XIX?

 

El mundo perdido: ¿otro tecnothriller?

 

Y podríamos seguir así hasta el infinito, pues los géneros de la ficción rara vez nacen puros y libres de influencias, sino que surgen como híbridos: son el fruto de una arquitectura erigida sobre edificaciones más antiguas, e intentar socavar los cimientos originales implicaría destruir la obra actual. En cuanto al hibridaje y las mutaciones (en genética y en literatura), son parte de la evolución: con suerte, tenemos montones de nuevos especímenes, de los cuales sobreviven solamente los más viables, que acaban por reproducirse. Los demás, como aberraciones que son, desaparecen sin dejar huella.

 Fin de la introducción

Una escena de El valle del miedo (1914), un equívoco caso de Sherlock Holmes por donde se desliza el tono hardboiled que estaba a la vuelta de la esquina.


Primera edición de la primera entrega de Cosecha Roja, de Dashiell Hammett.

***

Donde escribo thriller, el lector puede entender aventuras, si así lo desea. Yo lo prefiero, pero el término thriller es más reciente, y se parece mucho al suspense (que, como en Latinoamérica, quizá deberíamos traducir como "suspenso", por mal que suene en España): se supone que el thriller tiene elementos de misterio policíaco, detectivesco, negro, o puede que de espionaje; pero me parece que eso no acaba de definirlo. Me sigo quedando con "aventura", y lo de thriller, para cuando me dé la gana.

 

Edición original de Cuenta atrás (en inglés, por supuesto).

 

Cuenta atrás (Minutes to Burn, 2001), es novela de aventuras contemporánea; novela fantástica (de ciencia ficción), para más inri. Y futurista, pues la tiene lugar seis años después de que se publicara: en este 2007 (que para nosotros ya es una ucronía, ¡paradojas de las etiquetas literarias!), los movimientos de las placas tectónicas han convertido el continente sudamericano en un infierno, y el Ecuador en un lugar inestable política y geológicamente hablando, no demasiado apto para la vida humana, la cual requiere cantidades industriales de crema antisolar para evitar las quemaduras producidas por los imparables rayos ultravioleta. El Ejército de Estados Unidos anda ocupado en Colombia y en otros países adyacentes, en compañía de las fuerzas militares de las Naciones Unidas, y no tiene tiempo para tonterías, como por ejemplo, el pequeño proyecto de investigación científica que pretende colocar balizas GPS en la isla de Sangre de Dios (la más occidental de las Islas Galápagos) para detectar con antelación los continuos movimientos sísmicos. Los científicos tienen que pedir favores a los mandos castrentes de los USA, y lo que consiguen es un pequeño equipo de reservistas de las Fuerzas Especiales, incluido un chalado que sobrevivió a Vietnam y que responde al nombre de Savage.

En principio es una misión sencilla y sin peligro, pero el caso es que, en cuanto llegan a Guayaquil, los gángsters locales (qué pillastres tan rápidos) les roban la munición, que en esos momentos, por allí, es oro puro. Así que, sin armas, se marchan a Sangre de Dios para hacer de niñeras de los bebés científicos. Qué coñazo para las Fuerzas Especiales. Qué aburrimiento.

Peeeeeero... en Sangre de Dios está pasando algo muy feo y muy grande. Tiene que ver con los terremotos, y con cosas muy pequeñitas que han salido del subsuelo de los fondos marinos, y que afectan a otras cosas que llevan mucho tiempo viviendo en la isla: unas líneas más arriba, decía yo que "el hibridaje y las mutaciones son parte de la evolución". Pues eso mismo...

Así, tenemos un escenario cerrado en el que un grupo de personas experimentadas tendrán que hacer frente a una amenaza mortal con las manos desnudas, como en El faro del fin del mundo, como en La jungla de Cristal, como en El enigma de otro mundo.

¿Tengo que decir que me lo he pasado bomba con Cuenta atrás?

 

Sea sensato (no como yo) y busque esta edición en tapa dura de nuestra novela. No se le descuajaringará a las cincuenta páginas.

***

En una entrevista de 2019, Hurwitz decía: "‘There are two things you can’t do in a novel,’ says Hurwitz. ‘You can’t make a gun mistake and you can’t kill a cat, because the gun people and the cat people will come after you. I made a gun mistake 20 years ago and I still get emails about it!’" En román paladín: "Hay dos cosas que no puedes hacer en una novela. No puedes cometer un error con un arma de fuego y no puedes matar al gato, porque la gente de las armas y la gente de los gatos vendrán a por ti. Cometí un error con un arma hace 20 años y ¡todavía recibo correos electrónicos al respecto!"

Simplemente por este simpático comentario, y tras haberme zampado Cuenta atrás, me he convertido en lector continuista (que no necesariamente incondicional) del autor.

 

Gregg Hurwitz, en una imitación casera de la criatura de The Thing de John Carpenter, basada en la maravillosa novela corta de Campbell, Jr.

 

La traducción al castellano de Carolina Isern es competente, aunque le habría venido bien que un corrector serio se trabajase un pelín algunas repeticiones de palabras. Pero no es importante, ni afecta a la lectura.

La edición de bolsillo que he leído se me ha deshecho entre las manos: la goma de la encuadernación se ha secado y el libro, ahora, es una baraja. La ilustración de portada, por cierto, es de mi amigo Alejandro Colucci, en uno de los trabajos más antiguos que le conozco.

 

La goma de la encuadernación se ha quedado rígida y débil tras el paso de 19 años, con consecuencias nefastas para la lectura.

 

Un libro de bolsillo con 19 años de edad. Tengo libros con encuadernación fresada hace 70 años y se pueden leer sin que se quiebre la goma.

 

Y, para finalizar, algunas consideraciones sobre otras obras:

Mientras he estado leyendo Cuenta atrás, he tenido en mente todo el rato una novelita de Curtis Garland, El día de la mantis (La conquista del espacio nº192, abril de 1974), que me consta gustó a pocos, y que para mí es una diversión tan grande como la mantis gigante que aparece en la historia. No hice reseña en su día, y me ha sorprendido ver comentarios de amigos lectores que la ponen a caldo. A mí me parece una obrita maravillosa.



El día de la mantis (1974).

 

La otra novela con la que es imposible no comparar Cuenta atrás es la posterior Henders (Fragment, 2009) de Warren Fahy, que leí en 2015 tras ver la recomendación del gran escritor y amigo, Armando Boix. Henders tiene en común muchísimo con la novela de Hurwitz, pues tiene un planteamiento casi idéntico: militares que escoltan a un grupo de científicos que van a realizar un reality show (¡!) en una isla desconocida. Y lo que encuentran en la isla de Henders, igual que sucede con la isla de Sangre de Dios, tiene mucha hambre y ganas de reproducirse...

 

Henders, trad. de Gerardo di Masso (Planeta, 2010).

 

Fragment (2009), la versión original de Henders.

 

Por supuesto, también la recomiendo fervorosamente a los amantes de estas voluminosas virguerías palomiteras, que mantienen vivo el espíritu de Verne, de Conan Doyle, y del mismísmo King Kong, rey de la isla de la Calavera. 

Y es que, amigos, yo también soy pecador, y bebo de las mismas aguas que todos los demás pecadores, y me aupo a los hombros de los mismos gigantes... tal y como se puede comprobar en el volumen cuya portada reproduzco a continuación, a modo de cerrojazo.

¿Quiere usted vacaciones? Viaje a nuestras islas y disfrutará de una experiencia inolvidable...

 

Charlie Marlow y la rata gigante de Sumatra (2012). Sigue a la venta.

sábado, 1 de junio de 2024

Resumen de la segunda quincena de mayo de 2024

Estas han sido las últimas dos semanas de mayo de 2024 en el Matilda Briggs. Triple ración de Conan Doyle fantasmagórico, weird western, Patricia Highsmith, Primo Levi, gótico sureño y un poco de terror español pasado por el tamiz mexicano.

El próximo lunes seguiremos.

¡Pasen, damas y caballeros; pasen y vean...!

 

 

Lunes, 20 de mayo

Monstruos en el Oeste: los collages de Jorge Morón (2015)


Martes, 21 de mayo

Un hombre bueno es difícil de encontrar (1955), de Flannery O'Connor


Miércoles, 22 de mayo

Noticias de ayer: Conan Doyle afirma rotundamente que los muertos viven (1925)



 Jueves, 23 de mayo

"La mercancía" (2002), de Alberto López Aroca: versión dramatizada por el Narrador Fantasma

 

 


Viernes, 24 de mayo

Noticias de ayer: Conan Doyle tiene un espíritu de ultratumba como asesor de su familia (1927)

 


Lunes, 27 de mayo

Storie naturali (1966), de Damiano Malabaila

 

 


Martes, 28 de mayo

Noticias de ayer: Conan Doyle, ¿fantasma?; o, La muerte de Sherlock Holmes, por Heliodoro Carpintero (1930)

 


Miércoles, 29 de mayo

Club de lectura de terror (y más): Final de la primera temporada

 


 Jueves, 30 de mayo

La casa negra (1981), de Patricia Highsmith

 



 Viernes, 31 de mayo

Noticias de ayer: Un raro y enorme peje aparecido en el mar del Sur de Oajaca el año de 1648, por Juan Nepomucemo Bolaños (1843)

 


 

 

martes, 28 de mayo de 2024

Noticias de ayer: Conan Doyle, ¿fantasma?; o, La muerte de Sherlock Holmes, por Heliodoro Carpintero (1930)


 

El fallecimiento del escritor Arthur Conan Doyle el 7 de julio de 1930 tuvo repercusión internacional, y se publicaron artículos, esquelas y loas dedicadas al creador de Sherlock Holmes en cualquier diario o revista imaginable. ¿Cómo no hacerse eco de que había fallecido uno de los escritores más famosos que jamás han existido? Es muy fácil echar un vistazo a la hemeroteca de cualquier país y encontrar informaciones al respecto, en las que invariablemente se mencionará al Maestro de Baker Street y la devoción espiritista de Doyle, que lo llevó a cometer algunas excentricidades bastante curiosas.

No obstante, la siguiente nota breve redactada por el escritor Heliodoro Carpintero Moreno (1900-1988, uno de tantos olvidados de las letras españolas), y publicada en la revista madrileña Alrededor del Mundo el 26 de julio de 1930 (apenas 20 días después del fallecimiento de Conan Doyle), nos ha parecido sumamente interesante pues, aunque combina los elementos que citábamos, añade unas informaciones que, al menos para nosotros, son completamente nuevas.

Sobre Heliodoro Carpintero pueden encontrar información en la página web de la Real Academia de la Historia, y en este blog sobre Julián Marías. Respecto a la historia que cuenta Carpintero, echen un vistazo a continuación:


viernes, 24 de mayo de 2024

Noticias de ayer: Conan Doyle tiene un espíritu de ultratumba como asesor de su familia (1927)

Hace unos días, rescatábamos por un aquí un artículo sobre las convicciones espiritistas de sir Arthur Conan Doyle, donde afirmaba: "Yo sé que los muertos viven. Estoy seguro de ello", una frase que, en ciertas circunstancias, podría haber pronunciado, por ejemplo, el doctor Abraham Van Helsing, o alguno de los personajes de las películas del llorado cineasta George A. Romero.
Ahora bien: en el siguiente artículo, que extraemos de la revista Atlántida  (Buenos Aires), del 16 de junio de 1927, la cosa va mucho más lejos.
Conozca el lector a Feneas, árabe que vivió en Caldea (¿alguien recuerda el estudio de Sherlock Holmes sobre las raíces caldeas del antiguo idioma de Cornualles?) y residió un tiempo nada menos que en Ur (cosa que me recuerda al relato de Michael Chabon El dios de la risa oscura, imprescindible para los estudiosos lovecraftianos); Feneas, el espírtu que se adueñó de la familia Doyle como una espectral Abdul Al-Hazred... (Incluye una referencia poco velada al asunto de las hadas de Cottingley).
Pasen y lean...
 
 



Continuación:


miércoles, 22 de mayo de 2024

Noticias de ayer: Conan Doyle afirma rotundamente que los muertos viven (1925)

Esta entrada está dedicada a Adrián Plaza de la Fuente, que hoy me ha hecho un comentario casual sobre mi ensayo Cazando ratas, relacionado con lo que viene a continuación. Ya había programado esta entrada antes de que Adrián preguntara por la historia entre el periodista escéptico, Conan Doyle y la rata gigante de Sumatra. No es una gran coincidencia, pero a mí me vale.
A.L.A., 21 de mayo de 2024

 

Conan Doyle y su hija Jane en una sesión (espiritista o fotográfica, no lo tengo claro), 1920.

 

 Extraído de la revista Alrededor del Mundo,
10 de octubre de 1925.
 

 
Continúa en:

jueves, 7 de diciembre de 2023

"Sobre 'The Creeping Man'" (16 de julio de 2017). Un pequeño documento privado, desclasificado

Los experimentos de S. Voronoff sobre el transplante de testículos de simio en personas fue el origen del relato de Conan Doyle "La aventura del hombre que reptaba".

6 de diciembre de 2023

El 15 de julio de 2017 se celebró la XLII Tertulia Sherlockiana (o Holmesiana) de Madrid, en el restaurante El Labrador, en la calle Altamirano. La tertulia estuvo dedicada al relato "The Creeping Man" de Arthur Conan Doyle, uno de los últimos cuentos de Sherlock Holmes canónicos. Servidor de ustedes fue el que eligió y expuso el relato, y recuerdo que la sesión se fue bastante de madre y hubo acaloramientos improcedentes por mi parte. En mi descargo, más allá de las discusiones extrictamente sherlockianas, supongo que estaba afectado por las malas noticias que recibíamos (o dejábamos de recibir) acerca del terrible estado de salud de nuestro querido amigo y contertulio, José Goás Jul, que falleció dos meses después.

Creo que fue pensando en José Goás, o más bien en su ausencia, que al día siguiente puse por escrito una respuesta a determinadas alegaciones que se expusieron en la tertulia, y la compartí en nuestro grupo privado. El amigo, contertulio y agente secreto Luis Míguez explicó muy bien en una respuesta al también camarada y defensor de los débiles, Miguel Ángel Wolfville, estos acaloramientos: "Bueno, hubo polémica, pero es que esto es una tertulia de verdad". Amén, querido Luis.

A continuación, reproduzco la introducción que publiqué en el grupo privado de la tertulia y, después, el texto con mis consideraciones.

Y un aviso: si no ha leído usted "La aventura del hombre que reptaba", vaya de inmediato a buscarla y léala, porque si no lo hace, aquí no se va enterar de nada.

Una instantánea de aquella tertulia del 15 de julio de 2017. De derecha a izquierda: Alberto López Aroca, Luis Míguez y Javier Jiménez Barco, contemplando un ejemplar de la serie del Sherlock Holmes alemán.

 

***

Post publicado en el grupo privado de Facebook de la Tertulia Sherlockiana de Madrid, el 16 de julio de 2017

He preparado un pequeño artículo examinando las alegaciones que escuchamos ayer en la tertulia, acerca de la posible presencia de fragmentos xenófobos y/o chauvinistas pro británicos en "The Adventure of the Creeping Man", relato holmesiano basado en las actividades médicas de Serge Voronoff desde la segunda década del siglo XX.
Lo he escrito pensando en que no es un tema baladí, y que no se puede tratar a la ligera y a vuelapluma. Aquí está mi análisis, en archivo adjunto.
Abrazos para todos,
A.

 

Un breve de prensa sobre Voronoff.

Sobre “The Adventure of the Creeping Man” y las alegaciones de que se trata de un texto que posee connotaciones anti extranjeras (xenófobas) y pro británicas

por Alberto López Aroca

 

Entre estas alegaciones, se mencionan las siguientes:

1. El modo en que Trevor (Jack) Bennett se refiere a la caja de madera que el profesor Presbury trajo consigo de su viaje continental.

El texto original dice lo siguiente:

“It was the one thing which suggested a Continental tour, for it was one of those quaint carved things which one associates with Germany”.

La traducción de Lázaro Ros:

“Era la única cosa que hacía pensar en que él había viajado por el continente, porque es uno de esos curiosos trabajos tallados que uno asocia con la imagen de Alemania”.

 Una chapucera traducción online:

“Era la única cosa que sugería un paseo continental, porque era una de esas pintorescas y esculpidas cosas que uno asociaría con Alemania”.

Yo diría que el adjetivo “carved” (“tallado”, acaso “grabado”) no posee connotaciones negativas. El adjetivo “quaint” se puede traducir como “pintoresco”, “original”. Nos dice el diccionario que “quaint” significa “attractively unusual or old-fashioned”, esto es, “actractivamente inusual o pasado de moda”. Supongo que el problema está en llamar “cosa” a la caja…

Salvo que alguien pronuncie la frase y la entone con desprecio, en tono de chanza y con esa intención, yo dífícilmente puedo entender el texto como un enunciado despectivo y anti germánico. En todo caso, es descriptivo y señala que la caja procede de Alemania.

Por supuesto, y en última instancia, quien pronuncia la frase es Trevor Bennett (no el autor, ni tan siquiera Watson), y en el texto donde el fragmento se inserta no hay indicación alguna que nos lleve a pensar que Bennett tiene un tono despreciativo respecto a la caja (o hacia Alemania). O al menos, por mucho que lo busco, no lo encuentro.

 

El profesor Presbury y su perro, por F. Dorr Steele

2. Dorak

Sobre el “distribuidor” de Lowenstein en Londres, Holmes tiene que decir lo siguiente:

“Dorak—a curious name. Slavonic, I imagine.”.

Las traducciones citadas dicen, de forma idéntica (y fiel al original):

“Dorak… un nombre curioso. Eslavo, imagino”.

Cuando Mercer (agente de Holmes) envía su informe sobre Dorak, dice lo siguiente:

“Have visited the Commercial Road and seen Dorak. Suave person, Bohemian, elderly. Keeps large general store”.

Lázaro Ros dice:

“He visitado la Commercial Road y hablado con Dorak. Hombre bondadoso, de Bohemia, anciano. Tiene gran almacén de artículos varios”.

Y la otra traducción:

“He visitado la ruta comercial y he visto a Dorak. Persona afable, bohemia, anciana. Mantiene un gran almacén general”.

Me gustaría saber dónde está el punto xenófobo, pro británico, o crítico con los extranjeros, de estos fragmentos que hablan del comerciante almacenista, salvo en el hecho de que Dorak sea el distribuidor del “villano extranjero”…

 

Huelga decir que "H. Lowenstein, de Praga" está inspirado en el célebre (o infame) S. Voronoff.

3. Lowenstein

Lo poco que sabemos de Lowenstein es lo que nos dice el cuento:

“…an obscure scientist who was striving some unknown way for the secret of rejuvenescence and the elixir of life. Lowenstein of Prague! Lowenstein with the wondrous strenght-living serum, tabooed by the profession because he refused to reveal its source”.

Lázaro Ros dice:

“…un oscuro hombre de ciencia que trabajaba para descubrir, por procedimientos desconocidos todavía, el secreto del rejuvenecimiento y el elixir de la vida, ¡Lowenstein, de Praga! Lowenstein, el del prodigioso suero vigorizador, al que la profesión médica había declarado tabú, porque se negaba a descubrir la fuente de que lo extraía”.

Otra traducción:

“…un oscuro científico que estaba esforzándose de una desconocida manera por el secreto del rejuvenecimiento y el elixir de la vida. ¡Lowenstein de Praga! Lowenstein con el admirable suero que da vitalidad, prohibido por la profesión porque rehusaba revelar su fuente”.

El adjetivo “obscure”, que los traductores vierten al castellano como “oscuro”, significa en inglés, según el diccionario, “not discovered or known about; uncertain”, esto es: “no descubierto ni conocido; incierto”. O sea, que estamos hablando de un “científico poco conocido”, y no necesariamente de un sujeto “oscuro” o “siniestro”: esta última lectura es errónea.

 Al margen de estas consideraciones (creemos que objetivas), también sabemos que el comportamiento de Lowenstein es, cuando menos, imprudente, y Holmes lo tilda de “criminal” (“criminally responsible for the poisons which he circulates”, dice Holmes, y con razón).

El hecho de que Lowenstein sea oriundo de Praga (acaso haya nacido en alguna otra parte, pero Watson lo llama así, “Lowenstein de Praga”) quizá pueda tener para alguien connotaciones racistas (el nombre Lowenstein puede ser judío, perfectamente) y xenófobas. Pero si fuera así, estaríamos ante un caso realmente curioso:

En las fechas en que transcurre CREE (sept. 1903), Praga, capital del reino de Bohemia (bien conocido por los estudiosos holmesianos) y parte del Imperio Austrohúngaro, ya tenía una minoría de germano hablantes, frente a un número muy superior de checos. De hecho, Praga era el centro del nacionalismo checo, abiertamente enfrentado a la ocupación austrohúngara.

En 1918, como consecuencia de la I Guerra Mundial, surgió Checoslovaquia como nación; por tanto, en las fechas en que Conan Doyle publicó el relato de Watson (marzo de 1923), Praga ya no formaba parte de las posibles animadversiones británicas contra los hunos.

Indudablemente, Lowenstein es el villano (un tanto endeble, pues sus intenciones no son criminales, aunque sus actividades sí resulten peligrosas) y es extranjero, esto es, no británico. Y esto lo diferencia de otros caballerescos villanos del Canon Holmesiano, como el profesor James Moriarty, el coronel Sebastian Moran, el doctor Grimesby Roylott, y una larguísima lista de criminales y asesinos despiadados que no tuvieron a bien nacer fuera de la Blanca Albión, que es lo que tendrían que haber hecho para poder empezar a acusar de extranjerofobia al autor de “The Five Orange Pips” (donde Sherlock Holmes se enfrenta al Ku Klux Klan), que también fue uno de los máximos difusores y denunciantes del genocidio que se llevó a cabo en el Congo Belga bajo los auspicios del Rey Leopoldo (aunque esta denuncia se realizó, por supuesto, para mayor gloria de la Reina Victoria, ¿verdad?).

 

4. Chauvinismo pro británico en la aparición de la señorita Edith Presbury


Edith Presbury ve a su padre acechar por la venta del piso superior de la casa, por F. Dorr Steele

 

Parece que la descripción que Watson hace de la señorita Presbury cuando irrumpe en las habitaciones del 221b de Baker Street, es profundamente chauvinista. Veamos la traducción de Lázaro Ros:

“Nuestra visitante, joven, hermosa y llena de vida, del tipo corriente de jóvenes inglesas, devolvió la sonrisa a Holmes, al sentarse cerca de Bennett”.

Lo cual puede llevar a pensar a alguien que, de acuerdo con Watson, el “tipo corriente de jóvenes inglesas”, o sea, todas la inglesas, son “jóvenes, hermosas y llenas de vida”. Pero veamos otra traducción:

“Nuestro nuevo visitante, una brillante y elegante muchacha de un tipo inglés convencional, sonrió a Holmes cuando se sentó al lado del Sr. Bennett”.

Esta traducción, sutilmente distinta, no indica ni significa exactamente lo mismo que la de Lázaro Ros. Más bien, entendemos que la muchacha, si bien es “brillante y elegante” (“brillante” en el sentido de “luminosa” o “llena de vida”), también es “de un tipo inglés convencional”, es decir, que es una muchacha normal tirando a vulgar, como cualquier otra o, como dirían en Estados Unidos: “the girl next door”.

Aquí está el texto original, para que el lector decida cuál de las dos traducciones y significados se aproxima más a lo que Doyle recogió:

“Our new visitor, a bright, handsome girl of a conventional English type, smiled back at Holmes as she seated herself beside Mr. Bennett”.

 

Madrid, 16 de julio de 2017

 ***

Tras la publicación del texto, que suscitó diversos comentarios entre los contertulios, José Luis González Martín añadió lo siguiente, quizá durante el mismo día 16 de julio:

"Una apostilla: Lowenstein (literalmente, león de piedra),es una ciudad y condado alemán, además de una de las familias de la alta nobleza germánica. Cuando se obligó a los judíos a tener apellido, con el fin de estar censados, pagar impuestos, etc, en el transcurso de la formación de los modernos estados-nación alemanes; algunos tomaron como apellido su lugar de origen."

 

Holmes y Watson vigilan al profesor Presbury, por F. Dorr Steele.