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lunes, 23 de octubre de 2023

Tiempo de alacranes, de Bernardo Fernández "Bef"

 

 

16 de abril de 2023

Allá por 2011, mi amigo José Luis Zárate, escritor mexicano, me habló muy bien de su colega Bef (alias de Bernardo Fernández), y me recomendó algunas de sus obras, entre ellas la novela fantástica Ojos de lagarto, a la que no he podido echar el guante, y Tiempo de alacranes. Esto sucedía en la Semana Negra de Gijón, el único puente real que conozco entre Latinoamérica y España que no esté sembrado de cristales rotos. Desde entonces soy bastante consciente de que la fluidez de los vasos comunicantes literarios entre los Dos Mundos que existió en el siglo XIX y quizá durante el boom latinoamericano de las décadas de 1960 y 1970, se ha convertido en un muro. Pienso en 1979, y me imagino un gran barco de mercancías con bandera española que se cruza en mitad del Atlántico con otro mercante, este mexicano, y se saludan haciendo sonar las sirenas. El barco español lleva un cargamento de bolsilibros de Editorial Bruguera, con montones de novelitas del oeste, de terror, policíacas y del espacio, firmadas por Curtis Garland, Ralph Barby, Clark Carrados, Lou Carrigan... El barco mexicano tiene la bodega repleta de publicaciones de Editorial Novaro: Domingos Alegres, Supermán (con tilde), Batman (alias de Bruno Díaz, ricacho de Ciudad Gótica), los Campeones de la Justicia, Marvila, y muchos títulos de producción propia.


Oí decir a Paco Ignacio Taibo II al respecto de este asunto que "un océano nos une y un idioma nos separa", lo cual es un curiosísimo y poético modo de explicar (o de no explicar) por qué resulta tan difícil hoy importar y exportar la literatura de una a otra orilla y viceversa. Estamos hablando de obras que comparten una misma lengua y que, por tanto, no necesitan a ese intermediario que se llama "traductor". ¿Dónde estriba la dificultad? No tengo ni idea. (Sí: me consta que hay algunos casos exitosos, como el de la escritora argentina Mariana Enríquez, que en España ha recibido una acogida excelente gracias a una obra consistente y de interés. Pero me pregunto qué porcentaje de la amplia obra de Pilar Pedraza, escritora española veterana que transita por los mismos géneros que Enríquez, se encuentra disponible, a la venta, en Latinoamérica, en ediciones que no sean las de Valdemar).


Tiempo de alacranes entra de lleno en mi clasificiación de "casi bolsilibros" por su extensión y por la temática: es una novela negra muy corta, de sicarios mexicanos, narcos y gente de mal vivir. Me ha parecido divertida, pero prácticamente ilegible para el público español, pues el bueno de Bef no se corta un pelo en "escribir como se habla"... en México. La cantidad de argot y giros idiomáticos que aquí no se conocen es apabullante. Lo cual no quita para que esté muy, muy bien escrita. Es la historia del "Güero", llamado así por los alacranes güeros (rubios, amarillos), y su último encargo como sicario a las órdenes del narco. Bef utiliza todos los recursos literarios narrativos que le salen del alma para retratar una versión tarantinesca de un país que parece mentira pero es real como la vida misma: varios narradores con voces muy distintas, recortes de prensa, textos en cursiva y sin puntuar para mostrarnos a los yonquis asaltabancos, muchos "experimentos" para este relato con referencias populares explícitas (hay un personaje que viene de Latveria, nada menos, y otro, un funcionario de la procuraduría del estado, se llama Gómez Darkseid), misteriosos agentes desconocidos, prostitutas, policía institucionalmente corrompida y... yo diría que no hay ni un solo "bueno" en toda la historia.

La novela se alzó con el premio Nacional de Novela de México "Una vuelta de tuerca" en 2005, y el Memorial Silverio Cañada 2006 de la Semana Negra de Gijón. A España llegó en junio de 2009 de mano de la Editorial Pàmies, con una buena cubierta del amigo Alejandro Colucci. La edición original, de mayo de 2005, era una coedición de Joaquín Mortitz, Planeta México, Conaculta y yo qué sé quién más.




domingo, 19 de octubre de 2014

Una aproximación a José Luis Zárate, mitógrafo creativo ("LA MÁSCARA DEL HÉROE")


(Publicado originalmente en el anterior emplazamiento del blog Cuaderno de bitácora del Matilda Briggs, el 5 de septiembre de 2011).


¿Alguien de entre los aquí presentes desea saber qué diablos sucedió realmente en la goleta Demeter allá por 1896 (año arriba o abajo)?
Hasta ahora, gracias a la compilación de recortes de prensa, diarios y correspondencias personales que el señor Bram Stoker recopiló bajo el título de Dracula (1897), sabíamos que un conde transilvano de oscura naturaleza había llegado a Whitby, en Inglaterra, para conquistar las islas británicas... y quizá, más tarde, el mundo. También sabemos que no lo consiguió, gracias a los esfuerzos de un grupo de valientes que se enfrentaron a la amenaza, encabezados por el profesor-doctor Abraham Van Helsing. (Una especulación importante y en sentido contrario se nos muestra en El año de Drácula, de Kim Newman, y sus secuelas).
Existen diversas especulaciones acerca de la intervención del señor Sherlock Holmes de Baker Street durante el llamado "Affair Dracula", y el presente autor recogió comentarios respecto a las diversas teorías en el artículo "Re: Vampires, o, La ‘Conexión Carfax'", incluido en el volumen Sherlock Holmes y lo Outré (diciembre de 2007). Precisamente en dicho texto mencionábamos la narración de Caitlín R. Kiernan titulada "The Drowned Geologist" (El geólogo ahogado, incluido en la antología Shadows Over Baker Street, 2003, volumen que cuenta con edición en castellano desde hace algunos años), donde el señor Holmes contemplaba desde los acantilados la llegada del misterioso barco ruso...
Por fin, gracias a nuestro amigo y compañero de Puebla, el señor José Luis Zárate, hemos podido conocer los escabrosos e insólitos detalles de la travesía que el Demeter realizó para transportar un siniestro cargamento compuesto por ataúdes cerrados, llenos de tierra transilvana... y algo más.
La novela corta La ruta del hielo y la sal se publicó originalmente en México, según me informan, en 1998, y ha tardado más de diez años en llegar a España. Bienvenida sea esta pequeña gran obra maestra que mitográfos creativos, profanos y expertos, aficionados al vampirismo o expertos en la figura del Conde Drácula, tienen la obligación de visitar en el más corto plazo de tiempo. Y no lo digo en vano.
Es La ruta del hielo y la sal un concienzudo trabajo que reconstruye los meses que transcurrieron desde la salida del Demeter en Varna, hasta su espectral llegada al puerto de Whitby, a través del testimonio de su innominado capitán (hasta ahora no he encontrado su nombre en ningún registro, ni tan siquiera entre los papeles del señor S.F. Billington, abogado de Whitby y responsable de la transacción comercial), que quedó consignado no sólo en la bitácora de la goleta, sino también en unos papeles que las autoridades encontraron, en su día, en el interior de una botella...
Una advertencia: cualquiera que busque una obra convencional que caiga en los tópicos de esta clase de reconstrucciones, debería alejarse de inmediato de esta novela del señor Zárate (y de cualquier otra que ostente su firma), pues la aproximación de este investigador mexicano está mucho más cercana al auténtico espíritu de la compilación de textos de Stoker que a cualquier interpretación cinematográfica amanerada. Estamos, señoras y señores, ante algo muy serio.
La ruta del hielo y la sal está acompañada de otras dos novelas breves, que en su conjunto conforman el volumen que Grupo AJEC publicó en 2009 en nuestro país bajo el título genérico de Las máscaras del héroe.
Por si el pastiche draculiano no fuera suficiente motivo para acercarse a este libro, diré que los otros dos textos revisitan a dos figuras de la llamada cultura popular (o como nos gusta decir en términos mitográfico-creativos, "historia reciente").
Así, Del cielo profundo y del abismo -que parte de una cita de Baudelaire, si es que este dato le sirve a alguien- especula acerca del destino final del denominado "Hombre de Acero", "Hombre del Mañana", "El Primero de los Súper-Héroes" (una denominación a todas luces errónea, teniendo en cuenta la probada existencia de Hugo Danner), o sencillamente, Superman.
 
Zárate demuestra que ha leído los tebeos originales de Siegel y Schuster, y probablemente cientos de los siguientes -incluidas las revisiones de Frank Miller, Grant Morrison y el magistral ¿Qué fue del hombre del mañana? de Alan Moore-... y ha salido por la tangente, claro.
No abundaremos en esta más que satisfactoria obra repleta de sorpresas y guiños, pero tenemos la obligación de comentar, al menos, el punto de partida: ¿Y si Superman fuera, además, un detective privado a lo Philip Marlowe?
Y es que eso es lo que tenemos aquí: La historia del héroe venido de Krypton, contada por Raymond Chandler... nada más y nada menos.
La máscara del héroe se cierra con otro texto insólito, publicado originalmente en 1994, y del que nos dice la contraportada que "se convirtió casi de inmediato en un clásico secreto" en México. Con razón, claro que sí, pues Xanto. Novelucha libre es lo que promete el título (una revisitación de la mítica figura del Santo, el luchador mexicano protagonista de una increíble cantidad de películas difícilmente calificables), y también es eso: una novelucha libre, una novela de a duro (no sé cómo se llamarían las novelas baratas en México, la verdad) escrita con todo el amor y toda la mala leche del universo, dos fuerzas contrapuestas (el amor y la mala leche, digo) para una obra que recupera la extensión mexicana de los Mitos de Cthulhu que nació allá por la década de 1970, y los enfrenta al Luchador de las Multitudes, Xanto.
Lo diré bien claro: Sencillamente impresionante.
El señor José Luis Zárate nació en Puebla en 1966, ha acumulado premios como un banquero emite notas de desahucio, ha dirigido fanzines (en papel y también versión virtual, con disquete y en la Red de Redes), y me da miedo pensar en lo enorme de su bibliografía, lo cual incluye sus textos inéditos... Aunque me consta que está agotado (no Zárate; ahora verán), quiero recomendar a los rebuscadores el librito En el principio fue la sangre, una excepcional compilación de artículos donde el amigo Zárate habla sobre Jack el Destripador, Godzilla, Michael Maltese (ese famoso desconocido), Philip K. Dick, los asesinos en serie, y todo lo que se le pone por montera. Actualmente, además de escribir más novelas (él sabrá lo que se trae entre manos), escribe algo así como unos tres microcuentos diarios (muchos de ellos sherlockianos, por cierto; la mayoría de carácter mitográfico creativo) desde Twitter... es lo que él denomina "twitteratura".
Qué disparate, este caballero...

(Y, por supuesto, una reclamación: Exijo la edición de más obras de este autor en España YA).

***

Comentarios originales:

Cadvalon dijo

Magnífico libro y magnífica recomendación, especialmente me ha gustado la historia de Superman, gracias por descubrirmelo (la verdad es que llevaba tiempo mirando esa portada sin decidirme a leerlo)


sherlockholmes

sherlockholmes dijo

Un comentario del amigo Alfredo Cruz, comentario que lacoctelera.com no le dejó publicar:
"El libro ya debe venir de camino. Hay que alimentar al friqui que lleva uno dentro, esa especie de mister Hyde insaciable que nunca se da por satisfecho por muchas páginas a las que les hinque sus descomunales caninos. Las películas del “Enmascarado de plata” son lo más de lo más. Por algo se llegaron a rodar una cincuentena de títulos. Y nuestro querido conde transilvano conserva aún vetas inexploradas para los audaces que quieran bucear en su biografía. El abuelo Bram dio en la diana. ¡Qué tío! "