Mostrando entradas con la etiqueta richard stark. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta richard stark. Mostrar todas las entradas

miércoles, 22 de noviembre de 2023

Los nuevos héroes: el tipo de gente que USTED nunca querría ser (2005)

Ínsula (suplemento cultural del diario El Pueblo de Albacete) nº20, 30 de junio de 2005.

 

Este pequeño artículo de divulgación se publicó en el número 20 del suplemento cultural Ínsula (dentro del diario El Pueblo de Albacete), el 30 de junio del  año 2005, cosa que lo convierte prácticamente en una de nuestras noticias de ayer. Lo hemos extraído del original impreso.

El texto volvió a tener vida en mi extinta página web albertolopezaroca.tk, que desapareció. Y años más tarde, lo publiqué de nuevo en el antiguo emplazamiento de esta bitácora, el 13 de abril de 2011 (al final del artículo, reproduzco los comentarios de lectores que se publicaron en aquella fecha). Se diría que este reportaje tiene la mala costumbre de esfumarse y reaparecer cada cierto tiempo, como si fuera un yeti, un esquivo monstruo de lago o uno de nuestros grandes felinos ibéricos.

En su momento consideré actualizarlo y añadirle alguna que otra nota al pie, pues en algunos puntos la información está desfasada. Garth Ennis continuó su larga y gloriosa etapa en la serie de The Punisher (y es posible que siga habiendo nuevas entregas). Ahora no sólo existe una novela más (y también una triste película más) sobre Hannibal Lecter, sino también una serie de televisión y algún spin-off. Donald Westlake ha muerto y con él también Richard Stark (que nos ha dejado con la apabullante cifra de veinticuatro novelas de Parker). John Constantine sigue haciendo de las suyas, aunque cada vez más alejado de la semilla original sembrada por Alan Moore; ya no sólo tiene una película, sino serie de televisión, y en los tebeos se ha convertido en un superhéroe más. Cualquier día lo veremos embutido en unas mallas ajustadas.

En este artículo no mencioné el verdadero origen literario de Frank Castle, que no es tanto Harry el Sucio como Mack Bolan (The Executioner, creado por Don Pendleton). Para aquellos que tengan curiosidad sobre este particular, les sugiero que lean mi viejo ensayito mitográfico creativo de febrero de 2010 que se tituló "Mack Bolan y Sherlock Holmes: The Executioner en el mundo de Baker Street". De este texto sobre Bolan estoy bastante orgulloso, pues el personaje apenas es conocido en España, y creo que en su día sirvió para darle algo de difusión. De hecho, en Ínsula apareció un refrito recortadísimo del texto, eliminadas las referencias holmesianas, el 29 de julio de 2010, bajo el epígrafe "The Executioner, el padre de todos los justicieros".

Personalmente, me pareció una hazaña personal el conseguir que en un diario local de Albacete se pudiera escribir largo y tendido sobre todos estos personajes. De hecho, en Ínsula hicimos mucho más que eso, y llegamos a publicar entrevistas con el Capitán Nemo, reseñas de libros inexistentes, relatos y folletines. Entre otras cosas. No obstante, ese espíritu extravagante del suplemento se perdió cuando me echaron a la puta calle de cualquier manera y sin previo aviso.

Pero esa es otra historia... 

***

 




 






lunes, 11 de septiembre de 2023

Santa Fe: Trece estrellas azules (Jíbaro Vargas nº1), José Mallorquí

 


 14 de mayo de 2023

Publicado en Pueblos del Oeste nº2 (enero de 1949), es el debut de Juan “Jíbaro” Vargas, el antihéroe de Mallorquí. Todo lo que me habían contado del personaje era cierto: se trata de una obra de ambientación western, y que por momentos se acerca a la serie negra tradicional americana. Jíbano incluso tiene la costumbre, en momentos dramáticos de inacción, de “sentarse a no pensar en nada”, tal y como hace el Parker de Richard Stark cuando faltan unos horas para dar un golpe.

Esta primera novela tiene absolutamente de todo: acción, intriga, romance, melodrama, vívidas descripciones de batallas, sangre y cuchilladas... La acción transcurre en febrero de 1862, en el marco de la Guerra de Secesión y la disputa por Nuevo México y los estados del Oeste. Esta serie habría que recuperarla YA. Me ha atrapado. Me rindo. Esto es para mí y no lo sabía (aunque lo sospechaba).

Loores a José Mallorquí, creador del Coyote... y de Juanito Vargas, alias Jíbaro. (En otro momento me entretendré en reproducir la explicación del término, que no es exactamente el que se refiere a los famosos "reductores de cabezas").

 



sábado, 14 de enero de 2017

La lista de los 7 (2006)

Hace diez años, los amigos de la librería Estudio en Escarlata (Madrid) me pidieron que elaborara una lista de mis siete novelas favoritas. Les entregué el siguiente texto, que estuvo colgado en su web o en su blog durante varios años, aunque ahora el texto ha desaparecido.
Tenga el lector en cuenta que esta lista es, repito, de diez años atrás. Si tuviera que hacerla ahora (y puede la que haga), probablemente sería distinta.
Aunque no demasiado

***


La lista de los 7
por Alberto López Aroca


Asumo que la antigua conseja tópica de “el libro que te llevarías a una isla desierta” queda descartado para siempre por motivos lógicos: ¿para qué te vas a llevar sólo un libro, si vas voluntariamente a una isla desierta por tiempo indefinido? ¿Por qué no mil libros? Y ya puestos, el DVD y las cartas para jugar al póker con los monos, las náufragas, o quien se tercie.

Siete libros es ya una cantidad más respetable (insuficiente todavía), y por ahí se puede tirar del hilo y desenredar la madeja.
Una cosa más: los títulos de esta lista son susceptibles de segundas lecturas, sin decepciones ni traumas posteriores.

Sin orden ni concierto:

 
—La luna de los asesinos, de Richard Stark (Donald E. Westlake).
Es la novela número 16 de la serie de Parker, el Tarzán urbano creado por Westlake en The Hunter, alias Point Blank, alias A quemarropa, alias Payback. La mejor de la serie hasta la fecha, y una de las pocas (tres, si no me equivoco) que se han traducido a castellano. ¿Por qué los editores pierden el tiempo en Ferias internacionales cuando las novelas de Parker están inéditas? ¿Eh?
 

 
—El mundo perdido, de Arthur Conan Doyle. El mejor libro de aventurillas, dinosaurios y disparates que se puede leer (sólo le anda a la zaga Viaje al Centro de la Tierra, de Verne). Sólo el creador de Sherlock Holmes pudo perfeccionar al profesor Otto Lidenbrock y convertirlo en el gigante de la barba de toro asirio que vino en llamarse George Edward Challenger. Nadie debería morir sin haber leído esta novela.
 

 
—La sangre de los King (King Blood), de Jim Thompson. A mi parecer, la obra maestra del Maestro Thompson, incluso mejor que 1.280 almas y El asesino dentro de mí. Otra que tal baila: una sola edición, que yo sepa, en Bruguera, y de eso hace ya no sé cuántos años. El Far-West visto por Thompson, con indios, vaqueros, y la violencia más extrema que me haya podido echar nunca a la cara. No me cabe la menor duda de que el gran Barry Gifford tiene este libro bajo la cabecera y le echa un vistazo de vez en cuando. Obra maestra.
 

 
—Las historias naturales, de Juan Perucho. La mejor obra del difunto escritor catalán es esta novela de vampiros, ambientada durante las guerras carlistas, y que desprende ciertos aires vernianos. Único en su especie, y por supuesto, obligatorio.
 

 

—El siciliano, de Mario Puzo. ¿Es un biopic, o un monumento a la Historia de la Mafia Siciliana? Y lo que es más, ¿importa? Si Puzo se superó a sí mismo alguna vez, fue con esta Vida de Salvatore Giuliano, o como dice mi padre, “El Robin Hood Siciliano”. Lo diré una sola vez: mejor que El Padrino.
 

 
—A Feast Unknown, de Philip José Farmer.
Por desgracia, esta novela sigue inédita en nuestro país. Por desgracia, forma parte de una serie más larga que el señor Farmer, de Peoria, Illinois, nunca concluyó (aunque todavía está a tiempo). Por desgracia, la crítica ha enterrado esta obra entre la prolija producción de Farmer. Por desgracia, a muchos puretas no les hizo gracia enterarse del tamaño de los penes de Tarzán y Doc Savage. Una novela excepcional, y más que recomendable.
 

 
—La llave de cristal, de Dashiell Hammett. Vamos a ver, vamos a ver, la clásica discusión: ¿cuál es la mejor obra de Hammett? Yo me quedo con esta, y no porque los hermanos Cohen la fusilaran vilmente en esa obra maestra que es Muerte entre las flores —sin acreditar el original, claro—, sino porque me da la gana.
 


 
—La piedra lunar, de Wilkie Collins. Cuando Sherlock Holmes puso a caldo a Dupin y Lecocq en Estudio en Escarlata, se olvidó del Sargento Cuff... o bien, no lo consideraba un chapucero. Esta novela del amiguete de juergas de Charles Dickens es una de esas joyas de la literatura con las que, tarde o temprano, inevitablemente, uno se ha de encontrar.
 


Creo que he contado mal: esto son ocho libros. Y eso que no he mencionado El sabueso de los Baskerville, Las Memorias de Maigret, Drácula, Los Tres Impostores, Amadís de Gaula, Novecientas Abuelas, La investigación del difunto Stanislaw Lem, y ni un solo tocho de Stephen King.
Otra vez será.


(Publicado originalmente en la web de la librería Estudio en Escarlata en julio de 2006)
 
***

COMPRE OBRAS DE ALBERTO LÓPEZ AROCA

http://albertolopezaroca.blogspot.com.es/

sábado, 3 de diciembre de 2016

Mike Tucker: el Parker de Dean Koontz


(2 de septiembre de 2016)

Pues resulta que, tal y como me comentó hace tiempo José Luís González Martín, Dean Koontz publicó en los años 70 una trilogía en homenaje (rip-off como una casa) a la serie de Parker de Richard Stark (Donald Westlake). De esas tres novelas, que Koontz firmó con el pseudónimo de "Brian Coffey", las dos primeras están en castellano, publicadas por Ediciones B hace la tira de años, con portadas doradas y brillantes y, la verdad, horrendas. El protagonista, Mike Tucker, no es Parker. Pero mira: se le da un aire, y el tono, salvando las distancias, está conseguido.
Estoy leyendo la primera (Blood Risk; en cristiano, Riesgo mortal; ya ven que inglés también se ponen títulos horribles) y, miren ustedes, resulta que sí, que está bien, y que es abiertamente parkeriana. Más que Papeles en el aire de Max Allan Collins, que también se montó un Parker propio y confeso (un ladrón llamado Nolan), y que a mí me pareció un poco flojuno. (Pero también está bien, ojo. Estas cosas hay que leerlas, que para gustos, los colores). Luego está el hijo de Parker, que Dan Simmons se sacó de la manga en otra trilogía (editada por la difunta Factoría de Ideas en España), y que a mí me gustó mucho. Pero esa es otra historia.



***

COMPRE OBRAS DE ALBERTO LÓPEZ AROCA

http://albertolopezaroca.blogspot.com.es/