jueves, 16 de mayo de 2024
Abierta la suscripción de ULTHAR nº20 (junio de 2023)
viernes, 3 de noviembre de 2023
Noticias de ayer. El valle de los vampiros, por el Conde de Prorok (1936)
Francis Victor Kuhn, nacido en Ciudad de México en 1896, vivió y creció para convertirse en el auténtico buscador de civilizaciones perdidas, aventurero, pseudo arqueólogo, saqueador de tumbas, escritor, conocido como el Conde Byron Khun de Prorok.
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| El Conde de Prorok |
En las crónicas de sus andanzas, aseguró haber encontrado evidencias de que la mítica Atlántida se encontraba en el norte de África, y decía que había hallado la bíblica Ophir (la Opar de Tarzán de los Monos) mientras buscaba las minas del rey Salomón en algún lugar entre Sudán y Etiopía (por entonces, todavía era Abisinia).
Estas últimas hazañas las recogió en su libro Dead Men Do Tell Tales (1936), que existe en castellano, bajo el título de Los muertos sí hablan (Editorial Losada-Océano, 2006); pero previamente lo publicó en forma de reportajes en Modern Mechanix Magazine, que es posiblemente de donde lo tomaron los responsables de la revista madrileña Mundo Gráfico, si es que dichos reportajes fotográficos, verdaderamente explícitos y ajenos por completo a la corrección política, no estaban a cargo de alguna agencia de noticias.
De Mundo Gráfico, con fecha del 20 de mayo de 1936 (un par de meses antes del estallido de la Guerra Civil Española), extraemos el escalofriante El valle de los vampiros, que es la segunda entrega de la serie Abisinia misteriosa del Conde de Prorok. (En algo se debía notar la ascendencia húngara de este personaje que parece salido de la ficción). Tampoco está de más recordar que, en España, no había pasado más que un año desde que se publicara, sin pena ni gloria, el Drácula de Bram Stoker, tal y como explicamos con detalle en nuestro volumen Vampiros en España.
jueves, 2 de noviembre de 2023
Drácula 75 (Selección Terror nº90), de Curtis Garland
"Así, amigos míos, no sólo
es cierta la fantasía literaria de Stoker, sino que él se ha limitado a recoger
leyendas y mitos de los eslavos amedrentados por la superstición que en estas
tierras provocó la existencia real de uno de esos siniestros muertos-sin-descanso...
La realidad, me temo, es mucho peor aún. Y puede llegar a amenazar, alguna vez,
a todo el género humano".
Curtis Garland
"Así, amigos míos, no sólo es cierta la fantasía literaria de Stoker, sino que él se ha limitado a recoger leyendas y mitos de los eslavos amedrentados por la superstición que en estas tierras provocó la existencia real de uno de esos siniestros muertos-sin-descanso... La realidad, me temo, es mucho peor aún. Y puede llegar a amenazar, alguna vez, a todo el género humano".Curtis Garland
"entre el denso tráfico de los automóviles, la contaminación, las discotecas ruidosas, los chillones trajes a la moda de Carnaby Street, y los hippies o los progresistas, deambulando por toda la ciudad, entre escaparates repletos de equipos de hi-fi o estéreo, discos de brillantes portadas, magnetófonos y cintas, televisores en color, videocassettes y todo cuanto forma parte de nuestro mundo actual y sus extraños y frívolos caprichos consumistas"...
Por supuesto, Curtis Garland ya había tocado el tema del vampirismo en dos novelas anteriores de ST (Mujeres vampiro, 1973 y Los dientes del murciélago, 1974), e incluso había demostrado que conocía de primera mano la novela de Stoker en sendas novelas de ciencia ficción de la colección La Conquista del Espacio de Bruguera (Vampiro 2000, 1971, y Vampyr, 1973) y también en un weird western (Drácula West, 1972). Pero en Drácula 75 fue donde se aproximó por primera vez (luego vendrían otras ocasiones, algunas de ellas especialmente gloriosas) a la figura del monstruo clásico de Stoker, tal y como lo conocemos hoy.
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Portada de Hammer Horror de Curtis Garland, realizada por Sergio Bleda.
1 de noviembre de 2023
Pasaron varios años desde que conocí la existencia de Drácula 75 hasta que, por fin, pude leerla. Según mis notas personales, eso debió suceder en algún momento entre 2016 y 2017, y no lo hice con el ejemplar original de Bruguera, sino en una impresión en papel, en A-4, realizada a partir de un archivo más o menos pirata de la obra. (Aún falta ese ejemplar en mi colección particular). Tengo recuerdos contradictorios respecto a mis impresiones tras la primera lectura de esta historia, y creo que la revisité varias veces hasta que, en 2018, hice una última lectura para corregir el texto y encajarla en el proyecto de Hammer Horror, uno de los volúmenes de Curtis Garland que me ha producido mayores satisfacciones.
Tengo el recuerdo del relato del viaje de un inglés por Transilvania, referencias al gobierno comunista de Rumanía, el descubrimiento de algunas viejas tumbas de los Drácula. Y una mujer. Y luego, un tour de force de regreso a Londres, diversos diarios, cartas, noticias de la prensa, crímenes, sangre... todos los recursos de la novela de Stoker utilizados para relatar que el creador del Conde Drácula se equivocaba... pero tenía toda la razón. Como es habitual en Curtis Garland, la historia, además, es un whodonnit.
Juan Gallardo era capaz de brillar como pocos en tan sólo veinte, veinticinco mil palabras. No me extraña que, después de mi experiencia con Hammer Horror, me pusiera por fin manos a la obra con Vampiros de Curtis Garland. Pero esa es otra historia, otro caso resuelto.
domingo, 3 de abril de 2022
La Venus, el hacha, e historias olvidadas
Lo breve, si breve, dos veces breve (que decía Borges):
Emilia Pardo Bazán y Alfonso Hernández Catá cuentan la misma historia de vampiros, la primera en 1901 y el segundo en 1907. (No es la misma historia de vampiros, pero sí muy, muy, muy semejante. Hasta el punto de que, el que esto suscribe, se dio cuenta y lo señaló por escrito, para la posteridad. Como Dios manda).
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| Alfonso Hernández Catá |
Catá dice en su relato que escuchó el cuento en una tertulia "daurevillesca" (que es una de esas cosas que, con el Covid y las irreconciliables diferencias políticas, hay que desterrar, no vaya a ser que a alguien le dé por pensar algo que no haya visto en su teléfono móvil, sino escuchado por boca de un semejante, sin más pruebas que la fe en que quien está sentado enfrente no es un mentiroso o un imbécil o un político. Ítem más: el significado de "daurevillesco" lo explicamos en un libro, en nota al pie, y lo citamos más abajo. Pero sigan, no se interrumpan, tomen el atajo de la divina señora Todd de Stephen King y vayan al grano).
En la ¿ficticia? tertulia de Catá de inicios del siglo XX, se cuentan otras historias que el autor menciona, entre ellas
"el bello crimen perpetrado por un artista loco, quien, creyendo hallar gran semejanza entre la Venus de Milo y su amante, cercenó a ésta con un hacha los brazos, para dar al parecido exactitud".
(Hay otras historias en ese mismo pasaje del cuento. Algunas, en mi opinión, evocan al Arthur Machen de "The White People", que si USTED no ha leído, no sé muy bien qué está haciendo ahora mismo en este lugar. Corra, vuele; busque una versión en su idioma o en el original, lea la historia y regrese justo AQUÍ).
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| Venus mutilada. Originalmente no era así, claro. Nadie es tan mierda o hijo de puta. |
Y en el curso de una pseudo-investigación sobre Jack el Destripador (seamos serios y sinceros: en el curso de escrutar algunos volúmenes de mi biblioteca que había que fichar en La Tercera Fundación), me encuentro con un cuádruple relato del desconocido "L. Urtubey" donde se recoge la anécdota que menciona Catá... aunque en una versión ligeramente distinta.
Esa es mi vida, o la parte que más me fascina (o que menos me fastidia): la de encontrar conexiones improbables a través del tiempo y el espacio.
| L. Urtubey, presumiblemente. Daremos noticias detalladas en alguna otra parte, otro día, en otro momento. Pero están ustedes viendo la imagen de un nominado al Premio Nóbel de Medicina en 1937. |
(Sobre quién es Urtubey, tendrán ustedes que esperar al artículo y a la recuperación de sus textos en la revista ULTHAR, que servidor perpetra con la inestimable ayuda de muchos amigos. Sobre la relación entre los textos de Bazán y Catán, tienen la información pertinente en el volumen VAMPIROS EN ESPAÑA, editado al cuidado de servidor de ustedes).
Y ahora, pongamos esta imagen, portada de un libro que contiene "4 casos de obsesión" de L. Urtubey, compendio de cuatro "club stories" -un género al que dedicaremos tiempo en breve- que no son ni aleatorias en su contexto, ni del todo fantásticas (algo de eso hay), pero sí terroríficas... y que tienen toda la pinta de ser casos reales como la vida misma. Incluido el de "El adorador de Afrodita", del que Catá ya hablaba en 1907, y que Urtubey recogió cuarenta años después, en un relato episódico que sirvió de complemento a un pastiche novelesco sobre un nuevo Jack el Destripador.
Y terminemos por hoy.
(Si servidor fuera Juan Perucho, acabaría este texto con un hecho real -para Perucho-: diría que acabo de escuchar el inaudible canto de la avutarda géminis al otro lado de la ventana, quizá en los tejados de Albacete, sobre la antigua antena del edificio de la Telefónica, o más lejos, acaso en la Fiesta del Árbol, junto al icónico depósito de agua que, hoy, es parte del skyline albaceteño. Pero no soy Juan Perucho. Lo que oigo al otro lado de la ventana es el zumbido vacío de la circulación vehicular nocturna y, gracias al Cielo, ya no se escucha el llanto del gato que lleva maullando todo el fin de semana, el pobre, desde algún lugar desconocido para mí, pero demasiado cercano. Cada día más, aprecio ese silencio de domingo en la madrugada que se parece sospechosamente a la ausencia de dolor.).
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Y si son tan amables, y están interesados en cosas como éstas que contamos arriba, no dejen de visitar (hasta el 19 de abril, pues cerraremos el plazo) la página dedicada a la suscripción de VAMPIROS DE CURTIS GARLAND, tal y como enlazamos aquí).
Y si por un casual de estos de la vida, lo que buscan son máquinas de asedio medievales y cachivaches de ese estilo, visiten PCTWOOD, de mi amigo Pascual Correa Toledo.


















