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viernes, 9 de agosto de 2024

Noticias de ayer: Las serpientes de mar (1837)

 

Página del Washington Times (24 de abril de 1904), en el que la serpiente de mar daba sus último coletazos. Posiblemente, en esa fecha ya se había extinguido.


El verano es, tradicionalmente, la época predilecta de la serpiente marina para realizar sus pequeñas incursiones en la superficie del océano, en donde se expone a la vista de tripulaciones enteras, de navíos cargados de turistas, o incluso al alcance de los arpones de los balleneros.

Todo esto, claro está, ya es cosa del pasado, pues la serpiente de mar desapareció en algún momento del siglo XX o, más bien, a finales del siglo XIX. Esto lo explico en un relato que publiqué no hace demasiado tiempo, que se titula "Lugares peligrosos", y que ha dado título al volumen homónimo. La serpiente también hace su aparición estelar en la novela Los papeles póstumos, escrita al alimón por Juan Carlos Monroy Gil y servidor de ustedes.

Es importante comprender que el auge de las serpientes marinas tuvo lugar a mediados del siglo XIX, tal y como demuestra el siguiente texto breve que extraemos del diario El Clamor Público del 22 de mayo de 1845:

 


En efecto, fueron los Estados Unidos, por entonces una nación joven, los que más se comprometieron con la persecución y captura de la esquiva serpiente marina. Ahora bien: la historia de este críptido es mucho más antigua, y su popularidad decimonónica sólo se ve superada por su historia previa. Para ilustrarnos, es muy recomendable el siguiente reportaje largo, publicado como folletín en El Español (Madrid), el 3 de octubre de 1837. El diario indica que está tomado de una publicación anglosajona, Retrospective Review; lo único que lamentamos es el estado de la tinta del ejemplar de donde tomamos el texto. Seguro que el lector verdaderamente interesado será capaz de vislumbrar o, al menos, imaginar, las palabras desgastadas por el paso del tiempo, que todo lo borra y todo lo mata, incluida la serpiente de mar.

 










 

martes, 16 de julio de 2024

Noticias de ayer: "La fiera de Gévaudan" (1765)

La caza de la bestia (1764)

 

El relato de los hechos acontecidos entre 1764 y 1767 en el condado de Gévaudan, en la región occitana de Languedoc, es sumamente popular y ha dado sabrosos frutos en el terreno de la ficción. (Ahora mismo recuerdo un tebeo, creo que inédito, que realizó mi amigo Juan Antonio Martínez Sarrión "Mortimer", con guión de Carlos Alfaro, allá por 1990-92, aproximadamente). Las interpretaciones sobre los estragos causados por una bestia desconocida en aquellas fechas y la caza que se produjo son variadas, y van de la explicación más o menos natural a la criptozoológica, pasando por la criminal y la fantástica. Si la criatura responsable de aquella "temporada de terror" en Francia era un lobo, un animal híbrido, un asesino psicópata o un licántropo, es algo que probablemente nunca sepamos con certeza.

 


 

Lo que mostramos a continuación son los artículos contemporáneos, procedentes de París que llegaron a España y se publicaron en el Mercurio histórico y político (Madrid), el cual acogió las noticias procedentes del país vecino con un sano escepticismo. Veamos, para empezar, la nota que extraemos del Mercurio correspondiente al mes de febrero de 1765:

 

Mercurio, febrero de 1765.



Curiosamente, en el mismo número de febrero, encontramos esta otra nota, sin relación aparente, extraída de la sección de noticias de Alemania:

 

Mercurio, febrero de 1765.

 

Parece, pues, que no sólo en Languedoc cocían habas: lobos y onzas (un gran felino que, según país y continente, se identifica con determinadas razas de jaguares, guepardos y leopardos) sembraban el pánico en Alemania.

En el mes de marzo del mismo año, la bestia vuelve a las páginas del Mercurio, donde se aborda abiertamente como un asunto sensacionalista que está sirviendo a los "Escritores públicos" (periodistas, cronistas, redactores de relaciones) para rellenar páginas:

 

Mercurio, marzo de 1765


 

Y en abril de 1765, el Mercurio vuelve a cargar las tintas con la traducción de un artículo de London Chronicle, donde se relata una versión absolutamente disparatada del encuentro entre la Bestia y una gata, donde vemos a nuestro críptido convertido en un kaiju japonés, digno de la productora Toho:


Mercurio, abril de 1765


En los meses posteriores a abril, el asunto de Gévaudan volvería a aparecer en el Mercurio, pero ya a título anecdótico, y no se le prestaría mayor atención.

No obstante, de la imprenta de Andrés Ortega (Madrid) salió, también en 1765, un interesante pliego que recogía una relación titulada Figura, y relación, de un animal feroz, que atemoriza, y devora a los Habitantes de la Provincia de Languedoc, en Francia, donde se abundaba, con indecorosos detalles, en el asunto de Gévaudan. De esta relación de sucesos, servidor editó un falso facsímil con el texto original y una ilustración de la época: era el número 10 de la colección Ephemera de la Tertulia Albaceteña (23 de diciembre de 2021), que se repartió entre los contertulios de forma gratuita.

 

Ephemera nº10, 2021. Falso facsímil de una relación española sobre nuestro asunto.


El Mercurio no es la única publicación que se hizo eco del caso de la fiera del Gévaudan en 1765; pero dejaremos estas otras aportaciones, verdaderamente sabrosas y más extensas, para un futuro próximo.

 ***

Casi un siglo después de los sucesos de Gévaudan, en el número del 7 de agosto de 1862 del diario La Correspondencia de España (Madrid), encontramos, en la sección bibliográfica francesa, la siguiente reseña de un título escrito por el prolífico Elías Berthet (Élie Berthet, 1815-1891), y que en apariencia, nunca se ha traducido al castellano:

 


El escritor francés Élie Berthet.


La novela de Berthet se publicó seriada en el Journal pour tous entre enero y marzo de 1858, con ilustraciones. El texto sugiere la existencia de un hombre bestia amigo de los lobos, llamado "Jeannot-Grandes-Dents", una suerte de colosal asesino en serie, que posiblemente sea reminiscente del Han de Islandia (1823) de Victor Hugo:
 

Ilustración para Han de Islandia.


Ilustración para La Bête du Gévaudan en Journal pour tous (1858)


Otra ilustración para La Bête du Gévaudan en Journal pour tous (1858)

Berthet no era ajeno a las historias truculentas y con matices sobrenaturales sobre salvajes homicidas y caníbales; son suyas las novelas Le Loup-Garou (1843) y L'Homme des bois (1861), novela ambientada en la isla de Sumatra. (De especial interés resulta la obra Romans Préhistoriques, de 1876, pues en el Matilda Briggs nos encantan los acercamientos literarios a la Prehistoria). A poco que se escarbe, encontraremos traducciones al español de muchas de las obras de este folletinista francés, como Las catacumbas de París (1854) o El espectro de Chatillon (1855), novelas que, hoy, habría que leer y censar debidamente: probablemente no sea un trabajo pesado. Pero, por desgracia, no encontramos rastro alguno en nuestro idioma de La Bête du Gévaudan de Berthet.

***

Para los lectores menos avisados, extractamos un fragmento procedente del artículo "La caza de fuerza" (sin autor acreditado), aparecido en La Ilustración Venatoria (Madrid), del 15 de octubre de 1881, donde se resume de forma bastante adecuada y amena nuestro caso.

Ya volveremos en otro momento sobre la Bestia. Por hoy es suficiente.


La Ilustración Venatoria (1881).


viernes, 31 de mayo de 2024

Noticias de ayer: Un raro y enorme peje aparecido en el mar del Sur de Oajaca el año de 1648, por Juan Nepomucemo Bolaños (1843)


 

El Museo mexicano, o Miscelánea de amenidades curiosas e instructivas (1843-46) es un auténtico portento para los buscadores de noticias y artículos extraordinarios. No se conservan los pliegos sueltos originales (revistas), sino tomos encuadernados y numerados, que comprenden seis meses del semanario por volumen.

El siguiente artículo está firmado por Juan Nepomuceno Bolaños, Catedrático de Fisiología en el Instituto de Ciencias y artes del Departamento de Oajaca [hoy, Oaxaca], de quien nos consta que tiene impreso en papel un Discurso pronunciado en la Plaza de Armas de Oajaca el día 16 de setiembre de 1838 por el aniversario del Grito de Independencia de 1810 y una Exposición relativa al Cholera Morbus que atacó Oaxaca en los años de 1833-34. Nepomuceno Bolaños dirigía el periódico local El Día. Aparece como personaje en la novela Fuertes y débiles (1919) de José López-Portillo y Rojas (1850-1923). De esta obra extraemos la siguiente descripción de Bolaños:

 


Y aquí tenemos un artículo de esta suerte de profesor George Edward Challenger mexicano, extraído del Museo mexicano (marzo de 1843).






 

martes, 12 de diciembre de 2023

Noticias de ayer. Un brontosaurio viviente (1923)

Esta es la antigua historia de una patraña hurdida en 1919 y difundida por todo lo ancho y largo del mundo. Hay detalles de ella en todas partes, sobre todo en volúmenes sobre criptozoología. No obstante, creo que resulta muy interesante ver cómo se la tomaron los redactores de Madrid Científico, en una prueba de objetivo y sano escepticismo. Porque, mentira o verdad, la historia era muy, muy buena, y había que darle salida. ¡Bravo!

La extraemos de de Madrid Científico (1923), para goce y disfruto de los tristes, patéticos, aburridos habitantes del siglo XXI.


Extraído de Madrid Científico, 1923

lunes, 20 de noviembre de 2023

Noticias de ayer. Estudios marítimos de algunos animales apócrifos y fabulosos del mar


No cabe duda de que somos abiertamente afectos a las maravillas y prodigios de la naturaleza y la sobrenaturaleza. Y no hablamos sólo por nosotros, sino también por las gentes de otros siglos y otros tiempos, que gustaban del misterio, los monstruos, la aventura y el descubrimiento.

Un buen ejemplo es este maravilloso artículo, que extraemos de la revista El Museo de las Familias (Barcelona), Tomo II, 1839, páginas 99-103, publicada por Antonio Bergnes de las Casas. El texto no tiene firma, y casi con toda seguridad es traducción de algún original extranjero. El planteamiento no es demasiado criptozoológico, ni tampoco se trata de una enumeración de estorias veredes; más bien, se trata de un relato en dos partes: una introducción, donde se recoge un avistamiento cerca de Matanzas (Cuba) el 3 de enero de 1830, seguida de una breve cita de Olaus Magnus, el famoso cartógrafo y escritor sueco del siglo XVI, que es referente obligado en cualquier recensión sobre monstruos marinos.

Y luego, la historia propiamente dicha que, supuestamente, tuvo lugar en 1828, en Nantuckett, la patria chica del Arthur Gordon Pym (1838) de Edgar Allan Poe, y punto de embarque de Ismael en el ballenero Pequod, según recoge Herman Melville en Moby Dick (1851).



La verdad, caben pocas dudas de que este relato, apócrifo o verídico, hubo de ser una de las múltiples influencias para las citadas obras de los dos grandes maestros norteamericanos. Y no es de extrañar, pues es realmente divertido e ingenioso... y tiene mucha mala uva.

 

Nota: Todas las ilustraciones, incluida la última, las hemos tomado de la edición original en El Museo de las Familias.