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lunes, 2 de septiembre de 2024

Noticias de ayer: "Dombón, Almirante de los Aires" (1858-1861)


 

Este es un momento tan bueno como cualquier otro para que recordemos la existencia de Bernabé Dombón y Oliveros, inventor español del siglo XIX y posible tunante (tenemos motivos para denominarlo así). Los tres recortes de prensa que ofrecemos a continuación no son más que la punta del iceberg para los investigadores que se interesen en este personaje real, que parece salido de las páginas de Verne, Poe o los hermanos Álvarez Quintero. Hemos recurrido a varios periódicos de la época, pero se puede rastrear a Dombón en otros muchos archivos.

Para abrir boca, eche el lector un vistazo a "Máquina para volar", nota que tomamos de El Clamor Público (Madrid), con fecha del 8 de mayo de 1858:

 


 

Este cachondeo con su invento volador provocó que el mismo Dombón saltara a la palestra con un comunicado, que tomamos del diario La Iberia (Madrid), del 12 de mayo de 1858:

 

 


 

Por último, daremos un salto en el tiempo hasta el día 8 de agosto de 1861, donde Dombón vuelve a aparecer en La Iberia, ya convertido en un científico loco, misterioso y casi mitológico:

 


 

Como resumen del estado de la cuestión del Dombón Volador, tomamos un par de páginas de un librito publicado en Madrid, en 1863: Globos y ascensiones aerostáticas. Apuntes curiosos, de M. J. Pascual:



 

Para los cotilleos (algunos en verdad morrocotudos), otras invenciones como una máquina hidráulica para elevar el agua (en 1847), acusaciones de estupro sobre su hija (en 1870), visitas de la reina Isabel II (en diciembre de 1858), explotaciones mineras, y otras curiosidades de Bernabé Dombón, recomendamos al lector que se convierta en investigador y pruebe suerte, pues estamos ante un fragmento de Historia Oculta, de siniestros aires, muy mal enterrada por los Nueve Desconocidos.

 

Una imagen de Robur el conquistador (1886), de Jules Verne.


miércoles, 15 de noviembre de 2023

Noticias de ayer. La cabeza parlante. La leyenda de Alberto Magno (1858, 1868)

La expulsión del Edén, de Miguel Ángel.


Hoy es 15 de noviembre, festividad de San Alberto Magno, también conocido como "el Grande". No es que sea yo muy aficionado a las vidas de santos, pero desde que conocí al personaje (mi santo patrón), me ha tentado la idea de escribir una hagiografía en clave de... bien, digamos que "a mi manera". Por ejemplo: una de las historias apócrifas que tenía en mente se habría titulado "El Jardín del Edén de los Monstruos", en la cual, Alberto tendría acceso a una "máquina del tiempo" (muy posiblemente relacionada con Don Illán, mágico de Toledo que vivió en tiempos de Alberto), con la que proyectaría viajar hasta los días de Adán y Eva, previos al Diluvio Universal, con el firme propósito de borrar el pecado original de nuestras almas humanas y pecadoras desde que salimos del útero... tan sólo para encontrarse con un mundo poblado por unas criaturas enormes, semejantes a lagartos terribles, aves Roc, y serpientes marinas. Pero nunca la he escrito, más que aquí, en dos o tres líneas.
 

San Alberto Magno, fallecido el 15 de noviembre de 1280.


 
Mi interés en este personaje histórico se debe a la leyenda, repetida y conocida hasta la saciedad, sobre Alberto y su discípulo, Santo Tomás de Aquino (nada menos que el patrón de los científicos), que reproduzco a continuación. La he extractado de un artículo más extenso, firmado por Pedro de Prado y Torres, y publicado originalmente en El Mundo Pintoresco (Madrid), el 31 de octubre de 1858. La leyenda es esta:



Sirva la leyenda albertiana como introducción a una nota de prensa verídica, también relacionada con el mundo de los autómatas y las inquietantes "cabezas parlantes" (lo cual me recuerda un relato que publicamos hace poco en la revista Ulthar 18: "Los misteriosos estudios del profesor Kruhl", de Paul Arosa, y que recomiendo a cualquier lector interesado en el horror grandguignolesco francés de inicios del siglo XX).
La siguiente nota la he extraído de Gil Blas (Madrid), con fecha del 5 de enero de 1868: