viernes, 6 de enero de 2017

Feliz, feliz no-cumpleaños, señor Sherlock Holmes (un año más...)

(Publicado originalmente en la anterior ubicación de esta bitácora, el 6 de enero de 2014, y también el 6 de enero de 2015. No nos cansamos de reflotar este post, que también está recogido en Sherlock Holmes en España).

El Sherlock Holmes del cumpleaños espúreo.

La nada confiable y absolutamente arbitraria Wikipedia en español, cuyos bibliotecarios (con esta palabra se denominan a sí mismos estos redactores de equívocos) hacen y deshacen a su antojo sin más rigor que sus criterios subjetivos, nos dice en la sección “Biografía” de la entrada correspondiente a “Sherlock Holmes”:

Ateniéndonos a las pautas de textos de Doyle, Sherlock Holmes nació el 6 de enero de 1854”.

Y continúa de la siguiente manera:

Su padre era un hacendado inglés y su madre descendía de una estirpe de pintores franceses, entre ellos el ilustre Vernet, primo de su abuela. Tiene dos hermanos: Mycroft, del cuál Sherlock siempre ha dicho que es más listo que él pero que "no posee ninguna ambición ni energía"; lo que Sherlock entiende como un oficio -deducir cosas a partir de minúsculos detalles- Mycroft lo ve como un simple pasatiempo. Trabaja como coordinador general e informador interno de los asuntos del gobierno británico y es miembro ilustre del Club Diógenes. Y Sherrinford, el mayor de los tres, que es rara vez mencionado y conocemos muy poco de él, aunque muchos expertos han confirmado su existencia dado que es muy probable que, dada la época, el primogénito se llamara igual que el padre: Sherrinford”.


Todo este montón de divertidos disparates no canónicos procede, por supuesto, de una misma fuente: el magnífico volumen Sherlock Holmes de Baker Street de William S. Baring-Gould (1962), que no sólo muchos lectores, sino también demasiados autores pasticheros, toman como punto de referencia para realizar sus respectivos trabajos.

No es este el lugar adecuado para explicar de dónde sacó Baring-Gould las diversas informaciones teóricas (hipotéticas y espúreas) acerca de la familia Holmes y su infame tercer hermano (no es “rara vez mencionado”, como dice el wikipedista de turno, sino que ¡jamás aparece en el Canon!). Pero sí nos gustaría explicar de dónde surge la idea de que Sherlock Holmes nació un día 6 de enero (puesto que la aceptada pero inexacta o, al menos, indemostrable fecha de 1854, nace de la afirmación del anónimo narrador de “His Last Bow”, quien afirma que Holmes aparentaba sesenta años en 1914).

El responsable de este pequeño despropósito, que ha obligado a docenas de Irregulares de Baker Street a desplazarse al Algonquin Hotel de New York en una fecha tan problemática como los primeros días de enero de cada año desde 1934, fue el gran estudioso sherlockiano Christopher Morley (uno de los fundadores de los BSI, una organización que, hasta mediados de la década de 1990, sólo admitía miembros de sexo masculino, por si a alguien le interesa saberlo; en respuesta a esta nada sutil discriminación, las damas sherlockianas fundaron el grupo de las Adventuresses of Sherlock Holmes).

La temprana (y peregrina) teoría de Morley venía a decir lo siguiente: a lo largo del Canon, Sherlock Holmes cita a Shakespeare en diversas ocasiones (hasta 14 obras distintas, debemos añadir), pero sólo hay una obra que cite dos veces: Twelfth Night (Noche de Epifanía), que es nuestra Noche de Reyes. Así que, Holmes nació el 6 de enero. Y punto. (Por cierto, que el famoso “The game is afoot” del Maestro, que se ha convertido en leit motiv identificativo y obligatorio en cada pastiche, es en realidad una cita textual de Enrique V, acto III, escena 1ª).

También se da la circunstancia de que Felix, el hermano del señor Morley, nació un 6 de enero. Feliz coincidencia. Y el siempre astuto (y creativo) señor Baring-Gould añadió su granito de arena al argumentar que, al comienzo de El valle del terror (un 7 de enero por la mañana), Sherlock Holmes está “irritable”. ¿Y por qué? Porque la noche anterior tuvo una celebración y tenía resaca. ¿Y cuál pudo ser esa celebración? Adivine el lector qué sugiere Baring-Gould...

Algunos BSI, como el actor Paul Singleton, proponen que se cambie la fecha de dicha celebración por algún día menos problemático (quizá en el mes de mayo, por motivos prácticos), pero la tradición dictada por Morley se sigue a rajatabla. Hasta el punto de que este dato arbitrario se ha perpetuado y aficionados a la figura del Maestro de Baker Street lo celebran y comparten por todo lo ancho y largo del mundo (sobre todo, en Facebook).

En fin...

Sí, es cierto que Sherlock Holmes conocía bien la obra de Shakespeare, y que durante “La aventura de la casa vacía” le dijo al coronel Moran que “Journeys end in lovers’ meeting” (del acto II de Noche de Epifanía). Pero creo que no hay que ser un prodigio de erudición shakespeariana para decir en el momento oportuno, como hizo Holmes en El signo de los cuatro y dirigiéndose al inspector Athelney Jones, “All is well that ends well” (del acto IV de Noche de Epifanía).

O sea, “bien está lo que bien acaba”.


Sherlock Holmes un día 6 de enero de cualquier año, no celebrando su cumpleaños.

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(Una vez establecido este minúsculo asunto, puede el lector proceder a la lectura del Canon. Si le apetece, puede hacerlo EN ORDEN, tal y como explicamos en este artículo...)


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