jueves, 5 de octubre de 2023

Noticias de ayer. "Loa y triunfo de la novela de aventuras", por Luis Ardila

 

Luis Ardila

Este interesantísimo (y un tanto extenso) artículo de Luis Ardila, bibliotecario de la Asociación de Prensa de Madrid, apareció publicado en en el diario La Época (Madrid) el 25 de julio de 1931. Contiene una jugosísima reflexión sobre la ausencia de autores españoles que escribieran novela de aventuras, y menciona las pocas excepciones que existían por aquel tiempo. No es exhaustivo en absoluto, ni podemos comparar los datos que Ardila maneja con la información de que disponemos actualmente; pero resulta muy curioso encontrar a un defensor de la literatura popular en las páginas de la prensa de España, allá por los albores de la II República.

 

 


La Atlántida, de Pierre Benoit

 


André Armandy























Quema el asfalto (Punto Rojo nº1135), de Curtis Garland

 

12 de abril de 2023

Una aproximación pastichera a Harry el Sucio, en este caso encarnado en el implacable Ross Ingram y su Magnum .44.

Ingram es un detective del NYPD (New York Police Department) totalmente pasado de rosca, tanto que cuelga el uniforme tras volarle los genitales a un violador reincidente de un disparo. Ya saben, "entregue la placa y el arma" y otros grandes éxitos. Pero Ross Ingram, recién devuelto al mundo de paisano, recibe una oferta de un multimillonario para encargarse de "algo" y rápidamente se larga a Los Ángeles para acabar con el imperio de la droga de Los Siete (un número mágico garlandiano, como podrá apreciar cualquiera que examine los títulos de su bibliografía: Siete horas, La carta número siete, El enigma de los siete muertos, Los siete del miedo, El templo de los siete ídolos, Siete tumbas, etc...). Muy divertida, como todas las policiales de Curtis Garland de su etapa ochentera. Da la sensación de que improvisó mucho, porque hay un puñado de personajes secundarios que parece que van a hacer algo, pero luego no, como el poli de Los Ángeles o la hijastra del millonario que contrata a Ross Ingram. Un tanto ingenua, en muchos aspectos, y muy canónica en sus personajes femeninos, como la stripper corista de corazón de oro (encerrado bajo un descote despampanante que bla bla bla...).

 

Publicada en febrero de 1984 con una efectiva y bonita portada genérica de Antonio Bernal, que quizá ya había aparecido por ahí, en algún otro bolsilibro. Pero da igual. Funciona, que es lo que hace falta.

 

Para consultar opiniones sobre otros bolsilibros, puede visitar mi blog NOVELAS DE A DURO, con más de un centenar de micro reseñas.

martes, 3 de octubre de 2023

Pasma (87th Precinct nº22), de Ed McBain

 

22 de septiembre de 2023


Fuzz, la novela nº22 de la Comisaría, Demarcación, Distrito o Precinto 87 de la ciudad de Isola, se publicó orginalmente en inglés en 1968, y en castellano, en 1969, con el título de Polizontes en el número 450 de la colección Caimán de Diana Editorial (México).

 

A España tardaría un poco más en llegar, y eso por obra y gracia del escritor Andreu Martín, que o bien estuvo al cargo, o muy relacionado, con la Serie Policíaca de la colección Libro Amigo de Ediciones B (la sucesora-heredera de Editorial Bruguera). La traducción de 1987, titulada Pasma, se debe nada menos que a Carlos Pujol, escritor catalán de aires peruchianos y al que debemos unos cuantos pastiches de Sherlock Holmes, bastante valiosos.


 

La lectura de Pasma es una gozada, que arranca con la comisaría invadida por dos pintores que están dejando todo, todo, todo de color verde manzana. Creo que en la serie de televisión Hill Street Blues imitaron este asunto en alguno o algunos episodios, con la presencia de operarios de diversos tipos, desde los que tienen que arreglar la avería de los baños hasta, me parece recordar, varios albañiles, y también unos pintores. Dicho así, la cosa no tiene ni puñetera gracia, pero la omnipresencia de estos dos cabrones irrespetuosos, gruñones, marimandones y simpáticos, es una de las varias líneas argumentales de la obra, y tiene momentos brillantísimos, dignos de la mejor comedia realista... por absurda. Como la vida  misma, vamos.

Es grato el brevísimo prólogo de Martín, donde habla de su primer contacto con McBain, y de la abierta decepción que le supuso leer a Evan Hunter, y sus reflexiones al respecto de estos nombres y pseudónimos son para tener en cuenta.


 

En la contraportada de nuestra edición, la frase promocional afirma: "La primera novela en que los miembros de la Comisaría 87 se enfrentan al Sordo".

Error. Y no pequeño.

Las historias protagonizadas por Carella, Kling, Meyer Meyer, Brown, Parker, Willis y el resto de la plantilla de la Comisaría 87 suelen girar en torno a criminales comunes, vulgares y estúpidos, es decir: realistas. Eso sucedía también sucedía en Hill Street. Lo que no sucedía en el distrito de Furillo, Renko y familia, era que tuvieran que enfrentarse con frecuencia a algún "genio del crimen", cuya presencia fuera un engorro dramático. El Sordo es el Moriarty, o más bien el Fantomas, de la Comisaría 87. Para los que hayan leído alguna obra de McBain, esto sonará a coña marinera. Pero no lo es. Y eso, a pesar de que los mismos agentes de la 87 se lo tomen un poco a broma.

La dinámica que se plantea es la siguiente: los policías son tipos más o menos competentes que hace un trabajo que en unas ocasiones sale bien, y en otras sale regular, y en otras sale fatal. Los criminales son cretinos andantes, débiles mentales, pobres despojos sociales dignos de lástima, adictos, tontarras, y algún psicópata que tampoco se caracteriza por su inteligencia superior, sino todo lo contrario. Vamos: como en la vida real. El problema llega cuando aparece un tipo anónimo que, en efecto, es un puto genio del crimen, muy superior en todo a la pasma: siempre va un paso por delante de la ley, y sus planes son intrincados, exagerados, aparentemente inútiles y, finalmente, brillantes.


 

La primera aparición del Sordo se remonta a The Heckler (novela nº12 de la serie, 1960), que en España nunca ha visto la luz, aunque sí se vertió al castellano en la citada colección Caimán de México, en el número 231 (1962), bajo el título de El torturador. De esta edición sólo hemos podido ver la portada. Así de difíciles de conseguir son estas ediciones en letra diminuta y un papel que el correr de los años ha chamuscado... pero las cubiertas son cautivadoras. En Pasma, no enteramos de que "hace unos años" el Sordo la lió muy gorda en Isola, puso bombas aquí y allá, tan sólo para atracar un banco. Pero la jugada le salió mal al genio por culpa de los muchachos de la 87.


 

Ahora, el Sordo ha vuelto con un nuevo plan magistral e incomprensible: pide 5.000 dólares a cambio de no asesinar a un concejal del Ayuntamiento. Aquello, claro, no cuadra, y el conejal muere. A continuación, pie 50.000 dólares o matará al teniente de alcalde de la ciudad. Y... bueno, nos vamos haciendo a la idea de por dónde podrían ir los tiros, ¿verdad? Al mismo tiempo, el detective Meyer Meyer está muy cabreado porque ha aparecido a la venta un libro (una novela) que se titula Meyer Meyer, y quiere poner una demanda contra el autor. También hay unos hijos de puta (en inglés los llaman "punks", en un sentido que no es el mismo que utilizamos hoy día) los cuales están quemando vivos a los vagabundos de la ciudad.

Y además, absolutamente todo lo que puede salir mal, sale mal. A todos. Menos al agente Genero, el incompetente policía de a pie que, por alguna loca razón, está en el lugar correcto en el momento correcto todo el puto rato. (A Genero, me parece, lo vemos convertido en detective en entregas de años posteriores. Y ahora entiendo por qué todos evitan a este inútil).

Me he reído MUCHO con esta novela, y algunas escenas me han puesto los pelos de punta. Y el final es tan osado que no me lo puedo creer. No me lo puedo creer. No me lo puedo creer.

Andreu Martín se saltó unas cuantas novelas de la serie para publicar la secuela, Let's Hear It for the Deaf Man (1973), traducida por Cristina Andreu como Ojo con el Sordo (1987, en Ediciones B). Al parecer, esta es la novela que enamoró al autor de Prótesis en una edición anterior, y con ella estoy ahora. (Con la de Ed. B, claro).

Tampoco me puedo creer que vaya a ser mejor que Pasma. Veremos.


P.D.: Si alguien me quiere vender o regalar o prestar El torturador de Ed McBain, estoy en el correo fabulasext@hotmail.com. Gracias.


lunes, 2 de octubre de 2023

Últimas horas de suscripción: DOCTORES DE LO OCULTO, de Curtis Garland

 


La bruja Goody Fowler (en la imagen, disfrazada de gata) tiene casi todas las novelas que incluimos en nuestra edición de DOCTORES DE LO OCULTO de CURTIS GARLAND. Goody está planteándose comprarla por completismo, porque le falta "El monje sangriento", y también por el prólogo. Goody sabe que 24 euros ahora, que es el precio de suscripción para este volumen, son 6 euros menos que los 30 euros de PVP que costará el libro cuando salga a la venta. Goody sabe que le quedan menos de 48 horas para decidirse a formalizar la suscripción. Pero le da pereza, aunque sabe que las formas de pago son Paypal y transferencia o ingreso en cuenta bancaria. Probablemente se espere a las 23:59 horas del 3 de octubre para suscribirse, pues esa es la fecha y hora límite de nuestra suscripción.
 
Sea USTED como Goody. Suscríbase, aunque sea en el último momento. Escriba a fabulasext@hotmail.com y entre en https://curtishorror.blogspot.com/ para ver los detalles. Tiene todo el tiempo del mundo. Puede echarse la siesta. Aún quedan unas pocas horas, y ya tenemos más de 120 suscriptores que han decidido obtener este volumen por un precio excepcional. Permanezca tranquilo. El plazo está a punto de expirar, pero aún le queda tiempo. Una siestecita, un paseo, unas cervezas, quizá leer un libro... y luego, suscribirse.
 
Sea como Goody Fowler. Mire qué bien vive. ¿No le da envidia?

Noticias de ayer. El misterio de la Dama Blanca

 


Extraído de El Corresponsal (Madrid), 10 de febrero de 1840.

domingo, 1 de octubre de 2023

Lluvia sobre mi cadáver (Punto Rojo nº887), de Curtis Garland

 

17 de septiembre de 2023

La prometida de Douglas Rosefellow, joven heredero de una multimillonaria familia de la 5ª avenida de New York, acaba de ser brutalmente asesinada. Igualito, igualito que otra muchacha un año antes, una chica que había mantenido relaciones con Douglas. Ambas habían muerto bajo la lluvia, ambas a manos de criminales vulgares, de acuerdo con la policía. Pero Rosefellow piensa que hay algo más siniestro detrás de este asunto pues, por una parte, él sólo heredará la fortuna familiar, actualmente en manos de su severa madre, cuando contraiga matrimonio... siempre y cuando Douglas demuestre que está mentalmente sano.

Y la verdad es que Douglas... en fin, tiene sus manías, sus obsesiones, sus desmayos, sus ataques de pánico cuando escucha el sonido del trueno, sus curiosas amistades (como el dueño de una librería especializada en satanismo y magina negra), su clarísimo gafe con las novias y... Bien, la policía no le hace mucho caso cuando afirma una y otra vez que la lluvia tiene algo que ver con ambos asesinatos.

Así que, Douglas encuentra al azar el nombre de un detective, H. R. Normand, y al despacho que se va, a contratar a alguien duro, con recursos, profesional, implacable, inteligente, armado y con conocimientos de judo, karate y kung fu y lo que haga falta.

A Douglas lo atiende la espectacular pelirroja Honey, secretaria del detective, que toma nota en nombre de su jefe, escucha los desvaríos del cliente y, finalmente, acepta el caso. Pues Normand es Honey R. Normand, detective privada en un mundo de hombres que (etc., etc.).

Y desde aquí, saltaremos junto con el amigo de Honey, el periodista Clay Malone, a un desfile de pistoleros, exhuberantes actrices promiscuas, secretos familiares, conspiraciones y pizza en Angelo's.

Divertido, entretenido y correctísimo título aparecido en abril de 1979, en el que, una vez más (recordemos a la joven Vivian de La muerte ríe de noche, por ejemplo), Juan Gallardo Muñoz demuestra que las chicas también saben deducir, manejar un Colt (eso sí, pequeñito) y repartir estopa a base de bien. Recomendado para leer con el sonido de la lluvia de fondo, claro está.

La portada de Miguel García es buena, pero también es genérica y no se corresponde con ninguna escena de la novela que yo recuerde.

 

Para consultar opiniones sobre otros bolsilibros, puede visitar mi blog NOVELAS DE A DURO, con más de un centenar de micro reseñas.